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Archivo: Mayo 2009

Robot cariñosos

lpiedra 28/05/2009 @ 20:09

robot.jpgSu corazón, una luz roja bajo su pecho de trapo, se acelera cuando un ser humano nervioso y excitado se acerca a él y le toca repentinamente. Además, sus músculos inertes se tensan, respira con más rapidez y abre los ojos como platos. Sin embargo, si le saludas con voz pausada, le tomas lentamente y le abrazas sus ritmos cardíaco y respiratorio se relentizan, sus párpados caen lentamente y se abandona a tus brazos confiado. Le han bautizado como Heart y sus creadores aseguran que es una marioneta con habilidades robóticas, con la que están explorando la difícil tarea de simular los sentimientos humanos.

Y es que estos robots podrán ser utilizados como asistentes para ancianos y enfermos en el futuro, por lo que es importante que despierten empatía y no rechazo. Los científicos del Laboratorio de Robótica de la Universidad de Bristol (Inglaterra), que se han encargado de su desarrollo tecnológico, han tomado como referencia a los humanoides sociales más avanzados del mundo como Nexi, la última creación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), capaz de interactuar con un ser humano de manera asombrosa.

Pero, ¿cómo conseguir esto? A Heart le han dotado con sensores visuales, auditivos y táctiles que le permiten detectar objetos a distancia. De forma que obtiene una información bastante completa de lo que ocurre a su alrededor y puede actuar en consecuencia. También dispone de motores para mover los párpados, las manos y hacer latir el corazón; además de dos bombas de aire, que controlan un sistema respiratorio simulado que hincha y vacía su pecho como si fuera humano. Su aspecto exterior ha sido diseñado por William Todd Jones, uno de los mejores artesanos de marionetas del mundo. David McGoran, coordinador del proyecto, asegura: “Heart debe tener un aspecto que despierte ternura y otros sentimientos parecidos, para que la interacción con él sea lo más real posible”.

Caricias

lpiedra 28/05/2009 @ 00:14

caricias_texto1_articulo_landscape1.jpgHay cinco millones de posibilidades de que un simple roce nos produzca un pe­queño escalofrío, tantas como terminaciones nerviosas alfombran nuestra piel. Somos un auténtico campo minado de sensaciones que rara vez se desactiva. Pero hay que saber cómo recorrerlo para dar con el detonador: en algunos sitios hay que pisar fuerte, y en otros suavemente, como queriendo no ser vistos. Es la ruta del placer cuyos primeros centímetros han topografiado en la Universidad de Carolina del Norte con ayuda de un ser que, paradójicamente, no siente nada: un estimulador táctil, un robot, vaya. Allí todo eran llamadas, preguntas y excitación cuando los investigadores dirigidos por Hakan Olausson publicaron en abril, en la revista Nature Neuroscience, el gran secreto que llevaban más de 10 años tratando de descifrar: el de acariciar bien. Ni más lenta ni más rápidamente que entre 1,3 y 10 centímetros por segundo. Con esa cadencia, y aplicando una presión leve, pero que varía ligeramente de una persona a otra, los llamados “mecanorreceptores” del tipo táctil-C (uno de los muchos tipos de detectores que tenemos en la epidermis) envían al cerebro la mejor noticia que pueden, la del placer. A otra velocidad, estos testigos no se inmutan, no se activan, no lo disfrutamos.

El placer no genital lejos de quitarle la gracia a la aventura del flirteo y la exploración (por haber determinado de modo frío y exacto cómo tocarse mejor), el equipo de Olausson ha echado más leña al fuego. Porque sus científicos han descubierto, a la par, que este manual de instrucciones no obra en las zonas genitales ni en las mucosas (la vagina, por ejemplo). Es decir, el hallazgo obliga a abundar en el estudio de los prolegómenos y del sexo no genital, que es precisamente el que, según la sexología moderna, atesora el verdadero secreto del éxito posterior en la horizontal. Por lo pronto, ya saben que esta velocidad de caricia está muy relacionada con la estimulación de la relación entre madre e hijo, pero también con la de la relación social. El siguiente paso es conocer si el camino que lleva a la pura excitación sexual viaja por la misma vía al cerebro. Y según apuntan, quizá la respuesta esté en la experiencia previa y en la cultura táctil de cada uno.

La llave del orgasmoPistas no faltan para determinar el poderoso influjo de la palma de una mano deslizándose sobre un cuerpo desnudo. Es un tópico científico, pero también una afirmación aceptada, que la piel es el mayor de nuestros órganos (dos metros cuadrados nos recubren). Ella, en sus posesiones, alberga el tacto, y solo este tiene la llave del orgasmo. A los hombres les excita la simple visión de los pechos de una mujer, unos labios gruesos; ellas se turban más con un susurro, un jadeo, a veces un olor; pero nada de todo eso es capaz de desatar el maravilloso calambre que, según determinaron los famosos Masters y Johnson, nace en la zona sacra de la médula espinal, el latigazo del clímax. El tacto sí puede, y la naturaleza nos ha dotado de las heramientas necesarias como animales sexuales que somos: los labios, el dedo índice y el pulgar humanos ocupan una parte considerable del espacio cerebral consagrado al tacto. Y a su vez, esta área dedicada a percibir y procesar lo que tocamos (en la corteza cerebral, detrás de la cisura de Rolando), es también muy amplia. Es más: el hombre es el mamífero con mayor número y variedad de corpúsculos sensitivos en la piel.

En parte, porque de ello depende nuestra supervivencia como especie. El tocar gobierna una porción importante de nuestra relación con el mundo físico, pero también es un factor determinante en el sexo y, por lo tanto, en la reproducción. Las caricias en las caras internas de los muslos (estos sí, provistos de vello, como manda el nuevo descubrimiento) y en las zonas púbicas y perineales desatan un torrente de sangre que llena de ajetreo los capilares de los cuerpos cavernosos que conforman el pene, la vagina y el clítoris, e irrigan el cuerpo de la pareja hasta pintarla del llamado rubor del sexo.

El ritmo del cerebro

lpiedra 27/05/2009 @ 19:33

La música es una de las tantas cosas que la humanidad da por sentado todos los días. Sin embargo, para lograr que una filarmónica suene, y que no sólo lo haga sino que transmita una serie de emociones capaces de conmover y aturdir, en el interior del cerebro de cada músico suceden una increíble cantidad de operaciones que hacen posible que el ruido pueda ser ordenado en armonía con la marca de Mozart, Bach o cualquier otro. Édgar Puentes, ingeniero de sonido y de sistemas, además de músico, junto con el neurocientífico Roberto Amador, se dedican a estudiar los cruces entre la ciencia y el arte, a develar los mecanismos cerebrales que hacen posible la música.

Una orquesta funciona de manera similar a como lo hace el cerebro. Dentro de la filarmónica los músicos, una representación de las neuronas, están divididos por grupos de instrumentos. Todos tienen un funcionamiento particular que se suma a un todo y éste, a su vez, es organizado e interpretado por un sistema central llamado director o, cerebralmente hablando, tálamo cortical.

“El director es el órgano de la orquesta que hace posible lo que en neurología se conoce como conjunción temporal, es decir, reúne todos los elementos que están dispersos en una unidad con un sentido que sea capaz de expresar algo”, explica el doctor Amador. Para lograr esto, el conductor de la orquesta debe partir la experiencia que el público percibe como una sola en varias: está pendiente del fraseo, de la siguiente introducción de un instrumento en particular, pero también debe sentir si la música, además de correcta, transmite el sentimiento adecuado. En su cerebro, la continuidad se disuelve y se transforma en la suma de una serie de variables: sensibilidad, tono, ritmo, timbre, memoria, entre otras.

Un estudio permitirá regenerar tejido neuronal

lpiedra 27/05/2009 @ 19:31

Un estudio del Instituto de Neurociencias ha desvelado la reorganización de los axones talamocorticales, encargados de transmitir la información recogida por los sentidos a la corteza cerebral, lo que permitirá regenerar tejidos neuronales afectados por algunas patologías.

Un estudio del Instituto de Neurociencias ha desvelado la reorganización de los axones talamocorticales, encargados de transmitir la información recogida por los sentidos a la corteza cerebral, lo que permitirá regenerar tejidos neuronales afectados por algunas patologías.

Un grupo dirigido por la investigadora de este centro Guillermina López-Bendito ha elaborado este estudio, que publica hoy la revista científica PLos Biology, y que revela la adaptación de la conexión talamocortical, afectada en casos de esquizofrenia y epilepsia.

Así, el conocimiento de estos mecanismos permitirá diseñar acciones de reparación y regeneración de tejidos neuronales afectados por estas enfermedades.

"Este descubrimiento supone un avance significativo a la hora de entender los mecanismos implicados en la adaptación y plasticidad de la conexión talamocortical", ha explicado López-Bendito.

Además, la investigación ha revelado que los axones talamocorticales (prolongaciones de las neuronas por las que se transmiten los impulsos a otras) que transportan la información de la vista a su correspondiente "corteza diana" necesita la expresión del gen Semaforina 6A.

Los estudios genéticos realizados con ratones mutantes han demostrado que la pérdida de axones visuales, que afecta específicamente a la proyección visual, se debe a que la Semaforina 6A no es funcional.

Cuando ocurre esto, las "proyecciones talámicas" de otros sentidos invaden el área visual de la corteza cerebral para suplantar la proyección ausente, ha detallado la investigadora.

El Instituto de Neurociencias es un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), si bien tiene su sede en el campus de la UMH de San Juan de Alicante.

Agresividad, violencia ¿adolescencia?

lpiedra 27/05/2009 @ 19:29

Lic. Alejandra Espíndola Puentes
Lic. Javier Martínez Gaitán
E-mail: ecosaludysociedad@gmail.com

Los comportamientos violentos en la adolescencia son ya un tópico como tema de conversación en los ámbitos más diversos, desde el más humilde de los comercios barriales hasta la sala de profesores de cualquiera de las instituciones educativas de nuestro Departamento.
Muchas veces no se tiene en claro si hay una mayor prevalencia de dichos comportamientos o si bien con cada salto generacional lo que ha variado es el estilo de expresión de afectos que en el fondo persisten el en tiempo.
Como dice el Dr. Enrique Probst en su trabajo Psicoanálisis y Neurociencias los
afectos son los primitivos productores de la motivación humana y poseen las siguientes propiedades:
 Son neurofisiológicamente generados por señales similares a las sensaciones pero no
ocurren cerebralmente en los clásicos sistemas sensoriales sino en las estructuras límbicas ( los afectos se parecen a una sensación pero no lo son).
 La activación neuro biológica de los afectos, gatilla estereotipos motores como la expresión facial, la postura, el tono de la voz los cuales trasmiten a su vez los datos físicos que subyacen a la empatía y a la
comunicación emocional.
No debemos olvidar que el ser humano, al incio de su desarrollo emocional es altamente plástico y permeable. Por lo tanto el comportamiento y la comunicación no verbal de los padres evocan en los niños los afectos que guían el desarrollo del carácter.-

A las primeras experiencias humanas se yuxtapone la plasticidad cerebral motivo por el cual cualquier cosa aprendida constituye un cambio anatómico en el cerebro. En el caso de la agresividad la modificación cerebral se sitúa en el área pre-frontal de la corteza, y si bien un cambio anatómico no opera como una causa ineludible que propicie necesariamente la emergencia de afectos agresivos, si marca una predisposición a volverse agresivos, irritables o violentos, tal cual ocurre por ejemplo con los lesionados cerebrales en esta área de la corteza.-
Otros factores implicados pueden ser los elevados niveles de testosterona y niveles bajos de glicemia, los cuales pueden operar como generadores o incrementadores de la agresividad.-
Investigaciones realizadas por la Universidad Complutense de Madrid indican que un factor que limita la aparición de conductas de este tipo es el ejercicio de la lectura extra escolar , y la realización de tareas escolares. Además de las habilidades cognitivas se están estimulando así comportamientos que requieren esfuerzo y perseverancia, que son incompatibles con el desarrollo de rasgos que caracterizan la personalidad agresiva.

¿Cuando la agresividad es un elemento preocupante?
Cuando se dan situaciones como las siguientes:
 La agresividad se transforma en un patrón estable de conducta a lo largo del tiempo.
La mitad de los niños con conductas antisociales se convierten en adolescentes con rasgos múltiples
de personalidades antisociales y la mitad de éstos se convierten en adultos con personalidad antisocial bien definida. Basándose en estos elementos se puede a veces trazar un camino, una trayectoria que conduce a la agresividad crónica, la trayectoria persistente a lo largo de la vida que puede ser de comienzo temprano es decir pre adolescente o puede comenzar en la adolescencia.- Por lo general los comienzos precoces son
los más severos, los que los recorren tienden a convertirse en adultos violentos.-
Ver la agresividad como un patrón estable a lo largo de la vida condice con el concepto de trastorno de personalidad, los que se definen precisamente en función de que son modos de ser, estructuras con patrones fijos de conducta.-
 Cuando en forma persistente la relación con los pares opera como co determinante de la agresividad.
Comenzando en la temprana niñez y siguiendo en la infancia y con particular énfasis en la
adolescencia, la interacción con los pares y con los coetáneos juega un papel fundamental en el
desarrollo de la agresividad. Existen evidencias que las alianzas con compañeros determinan el
estilo y el quantum de la agresividad. La aceptación por grupo de pares o ser excluido de
los mismos está estrechamente vinculado con la agresión. Para un adolescente el rechazo por el grupo social de pares es más perturbador que la aceptación. En este punto podemos decir que la agresividad se vuelve preocupante cuando opera como el principal afecto aglutinante en un grupo de pares.
ALGUNAS PRECISIONES
La agresividad es una cualidad inherente al ser humano no así la violencia
Por lo tanto la agresividad es una pulsión vital, siendo esperable que en la medida en que el sujeto madure la agresividad que maneje sea más simbólica( es decir expresada en lenguaje) que concreta ( lo que equivaldría a expresarla en actos).
La agresividad opera muchas veces como una conducta adaptativa que nos sirve para defendernos ya sea de un ataque o de emociones que nos hacen sentir mal. La rabia la canalizo evadiéndola o expresándola, y en casos extremos puedo aprender a utilizarla para conseguir dominar a los demás
En ocasiones las manifestaciones de violencia entre los jóvenes son un epifenómeno de la violencia familiar, un derivado de la misma que se hace visible por desplegarse en ámbitos públicos.- La casi totalidad de fenómenos que incluyen expresión de afectos hostiles intensos se dan en chicos que están muy asustados y que tienen respuestas de defensa persistentes.
Por lo tanto, si bien no existen recetas para enfrentar estas situaciones , podemos ennumerar algunas conductas que operan como factores de prevención y de protección para los adolescentes:
1. Propiciar la unidad familiar.-
2. Hacer consciente el rol de los padres como fuentes identificatorias para el niño, destacando los papeles centrales de la comprensión y la puesta de límites.
3. Extender el concepto de que los personajes familiares que rodean al niño desde su nacimiento hasta por lo menos 2 o 3 años, representan el mundo para él.
Hay elementos en el grupo familiar que pueden ser antídotos de la violencia externa que se instala desde y en la sociedad. Para potenciarlos en el hogar es imprescindible abrir áreas de reflexión, espacios donde de manera democrática, intensa, sincera, se pueda discutir sin influir, sin sugerir, promoviendo que un grupo ( que puede ser una familia o quizás una clase liceal por ejemplo) cambie la conceptualización que tiene de la violencia.
Quienes trabajamos con esta población podemos percibir que el reclamo fundamental de todos los adolescentes sin excepción es la necesidad de comunicación, la necesidad de comunicación con el adulto, ya sean las figuras parentales o cualquier otro referente de importancia para el muchacho.
Para que esto se de de buena manera en la familia tiene que existir primeramente una buena vinculación emocional, afectiva, que genere un apego seguro, para que los hijos crezcan en un entorno de protección para desarrollar sus capacidades.
Segundo son necesarios modelos de comportamiento estables que oficien como referentes saludables para los chicos. Por último es necesario un grado de control o alguna estructura que ponga límites y aclare que los derechos no están separados de las obligaciones, sea cual sea la edad del sujeto en cuestión.
Arduas son todas estas tareas, pero también fundamentales e inherentes a nuestro rol de adultos. Es nuestra obligada y necesaria colaboración con los adolescentes que, siendo más nuevos en el mundo que nosotros, encierran en sí mismos todo el potencial para transformarlo en un lugar mejor.