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Dos disciplinas científicas buscan el origen de la espiritualidad en el desarrollo de la mente. Todas las sociedades humanas presentan creencias religiosas, a pesar de que la religiosidad no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia. ¿De dónde procede entonces nuestra tendencia a creer que el mundo está hecho con un propósito o a confiar en agentes sobrenaturales? La periodista de la revista Science, Elisabeth Culotta, analiza en un artículo reciente las respuestas dadas a esta cuestión por dos ramas de la ciencia aparentemente alejadas entre sí: la arqueología y las ciencias cognitivas.
cerebro religiosos
La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas

Todas las sociedades humanas tienen sus dioses, tanto si su culto se rinde en catedrales góticas como si se celebra en pirámides maya.

En todas las culturas, los humanos han destinado recursos a elaborar rituales y a construir edificios religiosos. Sin embargo, la religión no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia.

¿Por qué surge, entonces?, se pregunta la periodista de la revista Science, Elizabeth Culotta en un artículo aparecido recientemente en dicha revista. Bajo el título “On the Origins of Religion" (En el origen de la religión), Culotta, en un intento de desentrañar esta cuestión, analiza dos disciplinas muy distintas que se han dedicado a estudiar la religiosidad humana: la arqueología y la psicología cognitiva.

Antecedentes darvinistas

Ya Charles Darwin abordó el tema de la religión desde la perspectiva de su tesis sobre el origen de las especies, y buscó evidencias de que la religión podía ser explicada por pequeños avances en la cognición y en la estructura social humanas.

Sin embargo, según Culotta, para Darwin, el origen de la religión no supuso un misterio sino uno de los frutos del desarrollo seguido por el ser humano.

Tal y como él mismo escribió en El origen del hombre. La selección natural y la sexual: “tan pronto como las importantes facultades de la imaginación, el asombro y la curiosidad, junto con la capacidad de razonamiento, se desarrollaron parcialmente, el hombre comenzó a especular sobre su propia existencia”.

Culotta afirma que, en los últimos quince años, un número creciente de investigadores ha intentado responder al misterio de la religiosidad siguiendo la estela de Darwin e indagando en la hipótesis que éste defendía: que la religión surge de forma natural, fruto de los procesos corrientes de la mente humana.

Con estos estudios, se ha abierto un nuevo campo de investigación denominado “ciencia cognitiva de la religión”, que se apoya en la psicología, la antropología y la neurociencia para comprender las bases del pensamiento religioso, explica la autora.

Religión en la arqueología

En la actualidad, a pesar de que no se ha alcanzado al respecto un consenso general entre los científicos, para Culotta las respuestas potenciales a ciertas preguntas (como, por ejemplo, si la materia genera el dominio invisible de lo espiritual o si la religión es un fenómeno que puede ser explicado científicamente) podrían encontrarse en la interpretación de ciertos datos arqueológicos y, también, de la información surgida del estudio de nuestra mente.

Por un lado, la arqueología está ofreciendo información potencialmente relevante para la comprensión del inicio de la religiosidad humana, gracias al hallazgo de antiguos diseños geométricos de contenido simbólico o de antiquísimas tumbas cuyo análisis ha revelado la existencia de rituales de enterramiento, entre otros.

Culotta explica que los arqueólogos están buscando señales de religiones antiguas en relación con una de las habilidades cognitivas propias del ser humano: el comportamiento simbólico.

En este sentido, el arqueólogo Colin Renfrew, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, asegura que la religión sería una forma particular de un comportamiento social simbólico más amplio.

Con esta idea acerca de la mente humana, los arqueólogos exploran las religiones antiguas y buscan en sus excavaciones señales del inicio del comportamiento simbólico en nuestra especie.

Religión en la mente

Por su parte, especialistas en ciencias cognitivas como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, han asegurado que existen propiedades funcionales en nuestros sistemas cognitivos que nos hacen propicios a la creencia en agentes sobrenaturales.

Barret y otros investigadores ven las raíces de la religión en nuestra sofisticada cognición social, explica Culotta.

Según ellos, los humanos tendemos a ver señales de “agentes” –mentes similares a las nuestras- que actúan sobre el mundo y a interpretar éste como si estuviera hecho con un propósito.

Los humanos tenemos, afirman estos científicos, una tremenda capacidad para impregnar, incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia. Esta capacidad, según el psicólogo de la Universidad de Yale, Paul Bloom, estaría en el núcleo de muchas de las creencias religiosas.

Estos campos del conocimiento, la arqueología y las ciencias cognitivas, se están desarrollando en paralelo en esta dirección, relacionando las evidencias empíricas de los registros arqueológicos y los modelos teóricos de los psicólogos, señala Culotta.

Según la autora, todavía no ha habido entre ambas disciplinas más que ligeros atisbos de actividad interdisciplinar, pero los especialistas están de acuerdo en que este terreno de investigación está experimentando el surgimiento de nuevas e interesantes evidencias en lo referente al origen de las religiones, y que tal vez lo más importante esté aún por llegar.

La ciencia al auxilio

lpiedra — 13-11-2009 GTM 1 @ 20:48

Muchos de nosotros aprendemos un idioma extranjero cuando somos jóvenes, pero en algunos casos, la exposición a ese idioma es breve y nunca conseguimos oírlo o practicarlo posteriormente. Nuestra impresión subjetiva es a menudo que un idioma abandonado y olvidado se desvanece por completo de nuestra memoria. ¿Pero realmente se aplica eso de "úselo o piérdalo" a los idiomas extranjeros? Aunque parezca que no recordamos nada en absoluto de un idioma abandonado y olvidado, una nueva investigación sugiere que este idioma "olvidado" puede estar más profundamente grabado en nuestra mente de lo que creemos.

Los psicólogos Jeffrey Bowers, Sven L. Mattys, y Suzanne Gage de la Universidad de Bristol, reclutaron a voluntarios cuya lengua nativa era el inglés, pero que habían aprendido hindi o zulú cuando eran niños y vivían en el extranjero. Los investigadores se concentraron en el hindi y el zulú porque estos idiomas contienen ciertos fonemas que son difíciles de reconocer para las personas cuyo idioma nativo es el inglés. Un fonema es el sonido más pequeño de un idioma; un grupo de fonemas forma una palabra.

Los científicos pidieron a los voluntarios que cumplimentaran un test de vocabulario general para comprobar si esas personas recordaban alguna palabra del idioma abandonado. Entonces entrenaron a los participantes para distinguir entre pares de fonemas que comenzaban palabras del hindi o el zulú.

Lo que sucedió fue que, incluso cuando los voluntarios mostraban no recordar el segundo idioma en la prueba de vocabulario, eran capaces de aprender de nuevo y con rapidez los fonemas pronunciados en el idioma abandonado, así como identificarlos correctamente.

El hallazgo sugiere que exponer a los niños a idiomas extranjeros, incluso cuando no sigan practicándolos, puede tener un efecto positivo duradero sobre la percepción del habla de tales idiomas. Incluso si es olvidado el idioma (o al menos pueda parecerlo), después de muchos años de desuso, los vestigios de la temprana exposición a ese idioma pueden manifestarse como una mejor capacidad para aprenderlo de nuevo.

Scitech News

Según un equipo de investigadores que ha llevado a cabo el primer análisis mundial sobre el cáncer y la depresión, ésta última puede influir sobre las probabilidades de supervivencia del paciente.

Diversos estudios han demostrado que la actitud mental de los individuos puede influir sobre su salud física. Para determinar los efectos de la depresión sobre la progresión y la supervivencia de los pacientes enfermos de cáncer, Jillian Satin del departamento de psicología de la Universidad de la Columbia Británica, Canadá, y sus colegas analizaron todos los estudios realizados hasta la fecha que tuvieran relación con este tema.

Hallaron 26 estudios, con un total de 9.417 pacientes, dedicados a examinar los efectos de la depresión en relación con la progresión del cáncer y la supervivencia de los enfermos.

En su análisis de tales estudios, se muestra el creciente riesgo de muerte en los pacientes con más síntomas depresivos y, también, en pacientes a los que se les diagnosticó algún trastorno depresivo, en comparación con aquellos que no padecían depresión. En los estudios combinados, la tasa de mortalidad llegaba a ser de un 25 por ciento mayor en los pacientes que experimentaban síntomas de depresión, y un 39 por ciento mayor en pacientes a los que se les diagnosticó depresión moderada o severa.

El incremento del riesgo seguía presente aún después de considerar otros factores clínicos que pudieran afectar a la supervivencia, lo cual indica que la depresión realmente puede desempeñar un papel en la reducción de las probabilidades de supervivencia. Sin embargo, los autores advierten que se necesita investigar más antes de llegar a cualquier conclusión. Además, añaden que su análisis ha sido una combinación de resultados sobre tipos diferentes de tumores, por tanto, los estudios futuros deberán tener en cuenta los efectos de la depresión en tipos específicos de cáncer.

No se halló una asociación evidente entre la depresión y la progresión del cáncer, aunque sólo se disponía de tres estudios para ese análisis

Scitech News

Visión recuperada y adaptación

lpiedra — 11-11-2009 GTM 1 @ 20:51

Los casos de visión recuperada después de una vida a ciegas, aunque raros, proveen una oportunidad única para tratar de responder varias preguntas fundamentales sobre la función cerebral. Después de haber vivido en la oscuridad durante años, sin haber conocido nunca la luz por tratarse de una ceguera de nacimiento, el cerebro necesita aprender a percibir y procesar el nuevo torrente de información visual cuando la persona adquiere el sentido de la vista. Se sabe muy poco acerca de cómo se logra este aprendizaje, pero un nuevo estudio de neurocientíficos del MIT sugiere que la información dinámica, es decir, la percepción de objetos en movimiento, es crítica.

En la mayoría de las naciones desarrolladas, los bebés con ceguera curable son tratados a las pocas semanas de su nacimiento. Sin embargo, en las naciones en vías de desarrollo, como la India, abundan los casos de niños nacidos con formas curables de ceguera que se quedan sin tratamiento por falta de recursos médicos o financieros. Estos niños tienen grandes probabilidades de mortalidad prematura, analfabetismo y desempleo. Los médicos dudan de aplicarles el tratamiento a personas mayores por el dogma convencional de que el cerebro es incapaz de aprender a ver después de los 5 ó 6 años de edad.

El profesor de ciencias cognitivas y cerebrales del MIT, Pawan Sinha, a través de su fundación humanitaria, Proyecto Prakash (del sánscrito “luz”), ha tratado y estudiado a varios de tales pacientes durante los últimos cinco años. El Proyecto Prakash sirve tanto para devolver la vista a los niños ciegos como para aclarar varias cuestiones fundamentales de las neurociencias.

Los nuevos descubrimientos del equipo de Sinha aportan pistas acerca de cómo aprende el cerebro a procesar los estímulos visuales. Estos hallazgos no sólo ratifican que tratar la ceguera en niños mayores y en adultos sí es eficaz, sino que también permiten conocer mejor el sistema visual humano, perfeccionar el diagnóstico de ciertos trastornos visuales, crear procedimientos de rehabilitación y hasta desarrollar ordenadores capaces de captar y procesar imágenes de un modo parecido al del cerebro humano.

Uno de los pacientes estudiados, que adquirió la visión a los 29 años de edad, al ser curado de una inusual enfermedad congénita, al principio de su proceso de adaptación cerebral a la visión podía identificar algunas formas, como por ejemplo triángulos y cuadrados. Si aparecían una al lado de otra, pero separadas, no tenía problema en distinguirlas. Pero cuando estaban solapadas no lograba identificarlas. Su cerebro era incapaz de distinguir los contornos de una forma completa; en su lugar, consideraba cada fragmento como una forma independiente de las demás.

Sin embargo, si un cuadrado o un triángulo estaban en movimiento, este paciente y otros dos estudiados los podían identificar mucho más fácilmente. Ante objetos en movimiento, sus tasas de éxito pasaban de cerca de cero a alrededor de un 75 por ciento.

El miedo es un placer

lpiedra — 03-11-2009 GTM 1 @ 16:37

Los científicos argumentan la afición al terror: activa la parte del cerebro que se enciende con la satisfacción
La particular versión de Homer Simpson del cuadro de Munch ´El grito´.

Está siendo un puente de lo más ´terrorífico´. A pesar de que la Iglesia Católica ha condenado la actual pujanza de la fiesta de Halloween en nuestro país, por su naturaleza "pagana" y de "celebración de la muerte", lo cierto es que cada vez más se apuntan al carro de la celebración: se ha convertido en un reclamo hostelero, en el argumento que esgrimen los niños para no acostarse pronto aunque sea por una noche, en la excusa para un programa doble de películas de terror en las parrillas de las cadenas de televisión... Precisamente, dicen los obispos españoles, Hollywood ha sido el principal difusor de Halloween entre nuestras fronteras. Y es que no muchos pueden resistirse a pasar miedo delante de una pantalla. Pero, ¿por qué, siendo el miedo una sensación desagradable?
Los científicos lo tienen cada vez más claro: la zona del cerebro que se activa cuando vemos una película de terror es la misma que se enciende con una experiencia placentera. En este sentido, un grupo de investigadores de la Universidad de California y de Florida ha concluido que los sentimientos relacionados con el miedo son captados por el área cerebral encargada de procesar las emociones primarias –la responsable, por ejemplo, de alertarnos del peligro– pero también la información llega hasta la corteza prefrontal, que procesa los pensamientos más sofisticados y complejos y la que nos lleva a evaluar la alerta y, en el caso de una película de terror, a zanjar la cuestión con el clásico "Es sólo cine". En suma, el placer de contemplar una cinta tipo ´Saw´, ´Viernes 13´, ´Pesadilla en Elm Street´ y derivados es el de tener miedo sabiendo que saldremos ilesos.
Aunque también está el instinto humanísimo pero casi perdido –gracias a un proceso de civilización cada vez más aguzado– de explorar el límite de nuestras posibilidades y capacidades, el atractivo de subirnos a una noria o de hacer puenting. Asimismo, para algunos especialistas la experiencia de sentarse a sufrir mientras una jovencita escapa de un alocado portador de una sierra mecánica puede ser hasta educativa. Óscar Vilarroya, neurocientífico de la Universidad Autónoma de Barcelona, comentó en un reciente Festival de Sitges –certamen dedicado por entero al celuloide bizarro, fantástico y de horror–: "Tras quemarnos aprendemos a temer el fuego. Cuando vemos una película terrorífica activamos los circuitos cerebrales de aprendizaje pero sabiendo que no vamos a sufrir".
La cuestión no es en absoluto nueva. Tras el pavoroso crack del 29, EEUU vivió la primera era dorada del cine de terror, con los inicios de las franquicias de Drácula, Frankenstein y derivados gracias a los Estudios Universal. Entonces, algunos psicólogos se hicieron la misma pregunta: "¿Por qué nos gustan las películas de terror?". Llegaron a diversas teorías pero la más plausible relaciona la crisis de la época con el deseo de evasión a través de temores más pavorosos que la propia realidad.
Asumiendo, por tanto, que siempre sentiremos terror –y disfrutaremos con él–, afirman los expertos cinematográficos que se puede conocer a la sociedad de una época a través de sus miedos. Saquen sus propias conclusiones al ponerse delante de una cinta de horror: cuando vean una película japonesa tipo ´The Ring´ (o su remake estadounidense), fíjense en por qué sus protagonistas son siempre seres solitarios o miembros de familias desestructuradas en grandes urbes; pregúntense si, en plena época de noticias sobre menores violentos, es coincidencia que en el último año al menos tres películas –´Joshua´, ´La huérfana´ y ´The children´– tengan como villanos a varios púberes calculadores y sin escrúpulos; noten cómo en unos tiempos cada vez más laicos el protagonismo de Satán y demonios haya decaído hasta su práctica extinción fílmica, o cuántos ejemplos recientes hay, en esta sociedad de la depresión psicológica y la automedicación, de filmes sobre la paranoia y el aislamiento... El terror nos satisface pero también nos retrata.

Las películas más terroríficas

La prestigiosa web totalscifionline.com ha publicado este año su ránking de las películas más terroríficas de la historia. La triunfadora, ´El resplandor´, "un estudio sin precedentes acerca del aislamiento, la locura y la paranoia", según los expertos de la página. ´Alien´, ´La semilla del diablo´, ´La noche de los muertos vivientes´, ´Psicosis´, ´Tiburón´, ´Halloween´ y ´La matanza de Texas´ completan el podio.

Los directores españoles, en boga

Jaume Collet Serra (´La huérfana´), los Pastor (´Infectados´), J.A. Bayona (´El orfanato´), Fresnadillo (´28 semanas después´)... Son algunos directores españoles que han hecho fortuna con los gritos, pero en inglés. "Al revés que el mercado anglosajón, en España no tenemos tradición de historias de fantasmas. Tenemos que inventar nuestras propias formas de discutir el tabú", dice Bayona.

Vampiros, la moda que no cesa

No hablamos de terror necesariamente cuando hablamos de vampiros, pero los chupasangres son la moda catódico-cinematográfica del momento: la saga ´Crepúsculo´ (vertiente romántica: ´Romeo y Julieta´ con colmillos), la serie ´True Blood´... Hasta la cadena chilena TVN va a estrenar una teleserie vampírica en horario nocturno y Antena 3 prepara su propia ´tv movie´ ´vampiguay´.

El espectáculo de la sangre y el sadismo

La clasificación X de ´Saw VI´ (más información en la página siguiente) y la aceptación del ´gore´ (violencia gráfica, explícita) como un elemento ´mainstream´ más (hasta en la popular serie ´C.S.I.´ hay dosis leves) prueban que en la actualidad el terror es, sobre todo, algo físico. ¿Tendrá que ver con lo preponderante del ´look´, del culto al cuerpo y la despreocupación por lo ultraterreno?

TITANOBOA

lpiedra — 03-11-2009 GTM 1 @ 16:34

Científicos del Smithsonian que trabajan en la mina de carbón de Cerrajón en Colombia, han desenterrado la primera evidencia, a través de los megafósiles, de un bosque húmedo neotropical. La Titanoboa, la culebra más grande que conocemos, vivió en ese bosque hace 58 millones de años bajo condiciones de temperatura de 3 a 5 grados C mayores que hoy en día, indicando que los bosques húmedos se desarrollaron en periodos más cálidos.

"Bosques húmedos neotropicales modernos, con sus palmas y diversidad espectacular de plantas con flores, parece haber aparecido en el Paleoceno poco después de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años", dijo Carlos Jaramillo, científico permanente del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en ingles). "La evidencia del polen nos dice que los bosques antes de la extinción masiva fueron muy diferentes de los bosques húmedos registrados en los fósiles de Cerrajón. Encontramos nuevas familias de plantas, hojas grandes y de margen redondeado y una estructura del bosque escalonada en tres: suelo, arbustos de sotobosque y dosel alto".

Históricamente, han faltado sitios con rocas bien expuestas y el esfuerzo concentrado de paleontólogos dedicados a entender la evolución del bosque húmedo neotropical –uno de los ensambles de vida animal y vegetal más impresionantes del planeta–. "La operación minera en Cerrejón es la primera ventana que tenemos para ver hacia atrás en el tiempo y con claridad la época del Paleoceno, cuando el bosque húmedo neotropical estaba recién apareciendo", Dice Scott Wing, un paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.

Algunas de las más de 2,000 hojas fósiles, incluyendo hojas compuestas y frutos de la familia del fríjol así como hojas de la familia de los hibiscus, están entre las evidencias más antiguas y confiables de estos grupos. Esta fue la primera vez que las familias Aráceas, Arecaceae, Fabaceae, Lauraceae, Malvaceae y Menispermaceae, que todavía son de las familias más comunes del bosque húmedo neotropical, estuvieron presentes todas juntas.

S. Joseph Wright, científico permanente del STRI, indica que todas las áreas del mundo con una temperatura promedio anual mayor a 28 grados C hoy día, son demasiado secas para albergar bosques húmedos tropicales. Si las temperaturas tropicales se incrementan en 3 grados C al final de este siglo, como predice el informe de 2007 del Panel Intergubernamental en Cambio Climático, "vamos a tener un clima muy caliente y muy húmedo. ¿Cómo responderán las especies del bosque a este clima? No lo sabemos", dijo Wright. Con base a la forma de las hojas y el tamaño de la Titanoboa, un animal de sangre fría, el bosque húmedo de Cerrejón se estima debió existir a temperaturas de 30 a 32 grados C y una precipitación pluvial que excedía los 2.500 mm al año.

Pero el bosque húmedo donde vivió la Titanoboa no fue tan diverso como el bosque húmedo actual. Las comparaciones de la diversidad de esta flora fósil con la diversidad florística moderna en el Amazonas y con la diversidad del polen de otros bosques húmedos del Paleoceno, revelan que hay menos especies en Cerrajón de lo que uno podría esperar. El daño por insectos en las hojas indica que podrían haber sido comidas por herbívoros con una dieta bastante general a diferencia de los bosques tropicales modernos, donde hay muchos más insectos especializados.

"Estábamos muy sorprendidos por la baja diversidad vegetal de este bosque húmedo. O estamos ante un nuevo tipo de comunidad vegetal que aun no había tenido tiempo para diversificarse, o este bosque estaba aún recuperándose de los eventos que causaron la extinción en masa hace 65 millones de años", dijo Wing. "Nuestros próximos pasos son recolectar y analizar más sitios de la misma edad en otras partes de Colombia, para ver si los patrones de Cerrajón se mantienen, así como estudiar sitios adicionales que abarcan la extinción masiva del Cretáceo, para realmente entender cómo se desarrollaron las fenomenales interacciones que caracterizan el bosque húmedo moderno". (Smithsonian I.)

Smithsonian I.

Infidelidad y el alelo 334

lpiedra — 29-10-2009 GTM 1 @ 22:21

Un equipo de investigadores suecos determina por primera vez que los hombres que tienen una o varias variantes de un gen son más propensos a la infidelidad.

g3p29f4.jpgQuizás esta sea una excusa demasiado rebuscada para justificar una infidelidad, pero al menos tiene una base científica. Un equipo de científicos del Instituto Karolinska de Suecia, uno de los más prestigiosos del mundo, ha constado en un estudio desarrollado en los últimos cinco años que la monogamia depende de los genes. O lo que es lo mismo, los hombres son más fieles cuando carecen de una variante de un gen, el alelo 334, que influye en la actividad del cerebro. O también, si se prefiere, las relaciones inestables están asociadas a los hombres con una o dos copias de esta variante genética.

«Existen, por supuesto, distintas razones que llevan a una persona a tener problemas en sus relaciones, pero esta es la primera vez que una variante específica de un gen ha sido asociada con la manera con la que los hombres se comprometen con sus parejas», explica el investigador principal del estudio, Hasse Wallun, cuyas conclusiones han sido recogidas en el último número de la revista científica Pnas . La investigación se llevó a cabo durante cinco años con algo más de mil parejas heterosexuales, de las que 550 eran gemelos. Antes de iniciar el experimento en humanos, los investigadores determinaron en ratas de campo que podía existir un vínculo entre la infidelidad y un determinado gen.

En realidad, lo que demuestra el trabajo es que el alelo 334 está relacionado con los hombres que tienen problemas de convivencia en el matrimonio, porque son más propensos a mantener conflictos y a divorciarse. «Los hombres con dos copias del gen tienen el doble de riesgo de experimentar conflictos en la relación y divorciarse en comparación con los hombres sin ninguna copia», constata el científico Hasse Vallum, quien también precisa que la satisfacción de las mujeres con su cónyuge está en relación con este gen. «Las casadas con hombres con una o dos copias del gen muestran un promedio de satisfacción más bajo en relación con las mujeres unidas a varones que carecen de esta variante», señala el investigador en un comunicado del Instituto Karolinska de Suecia.

Hormona vasopresina

El alelo 334 es el encargado de regular una hormona denominada vasopresina, que se reproduce naturalmente, con los orgasmos, por ejemplo, y que está presente en la mayoría de los mamíferos. Sin embargo, el trabajo se ha centrado exclusivamente en los hombres, porque la hormona examinada desempeña un papel mayor en sus cerebros que en el de las mujeres.

Pese a que es la primera vez que se asocia la infidelidad con la variante de un determinado gen, los investigadores suecos relativizan su hallazgo y aseguran que la influencia de la genética es relativamente modesta a la hora de justificar una relación extraconyugal o la ruptura de una pareja. Y consideran que en ningún caso debería utilizarse esta variante para predecir, mediante un análisis genético, la predisposición de un varón a ser infiel con su pareja.

Dos de cada cinco

El propio Hasse Vallum precisa que los hombres que poseen el alelo 334, que son dos de cada cinco según el estudio realizado, «no significa necesariamente que estén menos capacitados para el amor, sino que se trata más bien de una limitación de su capacidad social». Pero que estas personas sean propensas a tener dificultades en sus relaciones tampoco significa, según Wallum, que estén condenados al fracaso en una relación de pareja, aunque sí son mayores las posibilidades de que esto ocurra y también de que sean más proclives a buscar encuentros fuera del matrimonio.

En cualquier caso, el hallazgo de los científicos suecos más que para ofrecer una excusa con base científica a los hombres infieles, lo que puede servir es para ayudar en la investigación de patologías caracterizadas por presentar dificultades en las relaciones sociales como el autismo o la fobia social. El alelo 334 puede tener algo de culpa, pero muy insignificante.

Foto: D. Reich, K. Thangaraj, N. Patterson, A. Price y L. SinghEn un nuevo estudio, un equipo internacional ha aprovechado la tecnología genómica moderna para explorar la historia antigua de la India, la segunda nación más poblada del mundo. Este proyecto internacional es el primer análisis genómico de diversos grupos hindúes.

La investigación revela que casi todos los hindúes son portadores de contribuciones genómicas de dos poblaciones ancestrales distintas. Después de la mezcla inicial, muchos grupos experimentaron períodos de aislamiento genético unos de otros durante miles de años.

El estudio, que tiene implicaciones médicas para las personas con ascendencia hindú, ha sido dirigido por científicos del Centro para la Biología Celular y Molecular (CCMB) en Hyderabad, India, junto con investigadores del Instituto Broad (dependiente del MIT y la Universidad de Harvard) y otras instituciones estadounidenses.

Aunque las secuencias del genoma de dos personas no emparentadas difieren en sólo el 0,1 por ciento, esta pequeña porción de material genético es una rica fuente de información. Proporciona pistas que pueden ayudar a reconstruir los orígenes históricos de las poblaciones modernas. También indica variaciones genéticas que elevan el riesgo de ciertas enfermedades.

Para esclarecer la variabilidad genética a lo largo y ancho del subcontinente hindú, el equipo de investigación analizó más de 500.000 marcadores genéticos en los genomas de 132 individuos de 25 grupos, en representación de 13 estados, de las seis familias de idiomas, las castas tradicionalmente "superiores" e "inferiores", y los grupos tribales.Estos análisis del genoma han revelado dos poblaciones ancestrales. Grupos hindúes diferentes han heredado del cuarenta al ochenta por ciento de su herencia genética de una población que los investigadores llaman los Hindúes Ancestrales del Norte, y que están relacionados genéticamente con los eurasiáticos occidentales, en tanto que el porcentaje restante de su herencia genética procede de los Hindúes Ancestrales del Sur, los cuales no están relacionados genéticamente con ningún grupo de fuera de la India.

El hallazgo de que casi todos los grupos hindúes descienden de la mezcla de dos poblaciones ancestrales se aplica tanto a las tribus tradicionales como a las castas. Tal como señala Kumarasamy Thangaraj, miembro del equipo de investigación, es imposible distinguir las castas de las tribus utilizando estos datos. La genética demuestra que no son sistemáticamente diferentes. Esto respalda la creencia de que las castas surgieron directamente a partir de organizaciones similares a las tribus durante la formación de la sociedad hindú.

La única excepción en el hallazgo de que todos los grupos hindúes están mezclados, es el pueblo indígena de las Islas Andamán, un archipiélago del Océano Índico, que hoy constituye una población muy pequeña. Estos indígenas de las Islas Andamán parecen estar relacionados exclusivamente con el linaje de los Hindúes Ancestrales del Sur, y por tanto carecen de la herencia genética de los Hindúes Ancestrales del Norte.

Información adicional en:

* Scitech News

La Compleja Evolución de los Ancestros de los Cetáceos

lpiedra — 29-10-2009 GTM 1 @ 17:17

28 de Octubre de 2009.

Cuando los ancestros de los cetáceos actuales, como ballenas, delfines y marsopas, comenzaron a adaptarse al medio acuático, se generaron varios cambios evolutivos. ¿Pero qué pasó primero, un cambio desde una dieta herbívora a una dieta carnívora, o la pérdida de su capacidad de caminar? Un nuevo estudio resuelve este debate utilizando un conjunto de datos masivo de la morfología, el comportamiento, y la genética de parientes evolutivos, vivos o fósiles.

Los ancestros de los cetáceos probablemente se mudaron al medio acuático antes del cambio en su dieta (y en sus dientes) para incluir el comportamiento carnívoro. El Indohyus, un herbívoro semiacuático extinto de hace 48 millones de años, y los hipopótamos son los más cercanos a los cetáceos cuando se reconstruyen las relaciones evolutivas del grupo mayor.

Michelle Spaulding (Museo Americano de Historia Natural) y su equipo mapearon las relaciones evolutivas entre más de 80 especies y/o géneros vivos o fósiles. Estos fueron calificados según 661 características morfológicas y conductuales (como la presencia de pelo o la forma del hueso del tobillo). Se añadieron también cuarenta y nueve nuevas secuencias de ADN de cinco genes nucleares a la mezcla de más de 47.000 características, con datos tanto morfológicos como genéticos basados en análisis anteriores realizados por Maureen O'Leary de la Universidad de Stony Brook y John Gatesy de la Universidad de California en Riverside.

El equipo encontró que el árbol evolutivo menos complejo coloca al Indohyus y a fósiles similares cerca de las ballenas. Los hipopótamos siguen siendo los parientes vivos más cercanos.

No es fácil determinar las secuencias de ciertos cambios evolutivos, cuando se solapan unos con otros. La ballena más antigua probablemente comía presas en el agua cuando todavía era capaz de caminar por tierra. El Indohyus tenía algunas adaptaciones para oír bajo el agua, pero también comió plantas, mientras que el Ambulocetus (una ballena que caminaba y que vivió hace aproximadamente 50 millones de años) parece haber sido un animal carnívoro.

Los resultados del estudio sugieren que los ancestros de los cetáceos iniciaron su transición al medio acuático antes de volverse carnívoros, pero que la dieta carnívora se desarrolló mientras estos ancestros todavía podían caminar por la tierra.

Información adicional en:

* Scitech News