Un experimento muestra que las aves son capaces de combinar el uso de tres herramientas para conseguir comida
Si el uso de herramientas es una prueba de inteligencia, los cuervos acaban de dar un tremendo salto en la escala que los acerca a los humanos. O, mejor dicho, se acaba de demostrar que pueden darlo. Ya se sabía que estas aves -como algunos primates y otros animales cuando se los entrena- son capaces de usar distintas herramientas para conseguir comida. Pero investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) han demostrado -y filmado- un comportamiento que va mucho más allá: sin entrenamiento previo, han conseguido que varios cuervos (cinco de siete) ejecuten una secuencia en la que usan sucesivamente tres herramientas hasta que consiguen su recompensa.
Como en ensayos anteriores, Betty ha sido la gran estrella de los ensayos. Este ejemplar hembra de los cuervos de Nueva Caledonia ya había demostrado que era capaz de fabricar sus propias herramientas para extraer gusanos y otros alimentos de huecos de árbol o de tubos puestos a su alcance por sus cuidadores. Ahora ha sido capaz de seleccionar y usar consecutivamente tres pequeños rastrillos hasta conseguir la golosina. Con el primero (más corto) saca de su tubo a un segundo. Con éste, alcanza al tercero. Y con este último, el de mango más largo, obtiene la comida.
"Aunque la habilidad que tiene los cuervos para usar tres herramientas de forma consecutiva supera cualquiera de las capacidades detectadas en cualquier animal no humano, incluidos los primates, este estudio también recalca la importanacia de aproximarse de una manera cautelosa a la comparación de las ciencias cognitivas. Un comportamiento aparentemente igual de inteligente puede conseguirse sin que implique necesariamente un alto nivel de facultades mentales, y hacen falta análisis detallados antes de aceptar que se trata de una prueba de mayor capacidad intelectual", advierten los autores del ensayo en la web de la universidad.
EFECTOS NEGATIVOS DE LIBROS DE AUTOAYUDA
Mucha gente acude en las épocas de duda e incertidumbre a los libros de autoayuda en busca de estímulo, guía y autoafirmación. Las aseveraciones positivas sobre uno mismo sugeridas en estos libros, como "Soy una persona encantadora" o "Tendré éxito", son concebidas para levantar la autoestima baja de una persona y empujarla a emprender acciones positivas. Según un estudio reciente, sin embargo, estas aseveraciones en realidad pueden tener el efecto opuesto.
Los psicólogos Joanne V. Wood y John W. Lee de la Universidad de Waterloo, y W.Q. Elaine Perunovic de la Universidad de New Brunswick, han comprobado que los individuos con autoestima baja examinados en el estudio en realidad se sintieron peor acerca de ellos mismos después de repetir aseveraciones positivas sobre sí mismos.
Los investigadores pidieron a participantes con autoestima baja y a otros con autoestima alta que repitieran la frase típica de libros de autoayuda "Soy una persona encantadora". Los psicólogos evaluaron entonces el estado anímico de los participantes y sus sentimientos en ese momento sobre ellos mismos. Los individuos con autoestima baja se sintieron peor después de repetir la aseveración positiva sobre ellos mismos en comparación con otro grupo de sujetos de autoestima baja que no repitió la aseveración. Los individuos con autoestima alta se sintieron mejor después de repetir la aseveración positiva, pero sólo ligeramente.
En un estudio de continuación, los psicólogos permitieron a los participantes que confeccionaran una lista de pensamientos negativos y de pensamientos positivos sobre ellos mismos. Los psicólogos encontraron que, paradójicamente, el estado de ánimo de los participantes con autoestima baja era mejor cuando se les permitía tener pensamientos negativos que cuando se les pedía que se concentrasen exclusivamente en pensamientos positivos.
Los psicólogos sugieren que, tal como sucede con las alabanzas demasiado positivas que pueden sonar a burla o con otras connotaciones negativas, las aseveraciones irracionalmente positivas sobre uno mismo, como "Me acepto por completo tal como soy" o "Estoy completamente conforme conmigo mismo", pueden provocar pensamientos contradictorios y conflictivos en individuos con autoestima baja. Tales pensamientos negativos pueden superar en fuerza a los pensamientos positivos, y resultar especialmente desalentadores.
En conclusión, tal y como subrayan los autores, repetir aseveraciones positivas sobre uno mismo puede beneficiar a ciertas personas (como los individuos con autoestima alta), pero tener el efecto contrario en las personas que más necesitan mejorar su estado de ánimo.
APS
QUIENES ESTAN INSEGUROS DE SUS IDEAS, PUEDEN SER MAS REACIOS A ACEPTAR LAS DE OTROS
Nadamos en un mar de información, pero desechamos la mayor parte de lo que vemos y escuchamos. Un nuevo análisis de los datos obtenidos en docenas de estudios aporta nuevas e interesantes conclusiones sobre la manera en que escogemos la información a la que vamos a prestar atención y aquella otra que ignoraremos.
En el estudio se ha constatado que aunque las personas tendemos a evitar la información que contradice lo que pensamos, ciertos factores pueden hacer que tomemos en cuenta otros puntos de vista.
El análisis ha sido dirigido por investigadores de la Universidad de Illinois y de la de Florida, e incluyó datos de 91 estudios que involucraron a cerca de 8.000 participantes en total.
Los resultados del nuevo análisis acaban con un debate que viene de mucho tiempo atrás, el de si las personas evitamos de manera activa la información que contradice nuestras creencias, o si sólo estamos expuestos con mayor frecuencia a las ideas similares a las nuestras porque tendemos a rodearnos de gente que piensa como nosotros.
Los investigadores querían verificar con exactitud hasta qué punto las personas quieren conocer "la verdad", en contraposición a mantenerse en una posición confortable con lo que ya "saben”.
La profesora de psicología Dolores Albarracín, de la Universidad de Illinois, condujo el estudio junto con el investigador William Hart de la Universidad de Florida. El equipo también incluyó investigadores de las Universidad del Noroeste y de la de Ohio.
En los estudios que el equipo revisó se solía preguntar a los participantes sobre sus puntos de vista respecto a un asunto dado, y luego se les permitía escoger si querían acceder a información que apoyara sus puntos de vista o a información que se opusiera a los mismos.
Los investigadores comprobaron que los individuos estudiados presentaban una tendencia dos veces mayor a seleccionar información que apoyara sus puntos de vista (67 por ciento) que a seleccionar información que permitiera considerar una idea opuesta (33 por ciento). Ciertos individuos, los de mentalidad cerrada, son aún más reacios a prestar atención a puntos de vista diferentes, según señala Albarracín. Los individuos de esta clase optarán por la información que respalde sus puntos de vista, en cerca del 75 por ciento de las veces, como se comprobó en el análisis de datos.
Los investigadores también constataron, sin sorprenderse por ello, que las personas son más reacias a prestar atención a otros puntos de vista cuando sus ideas propias están asociadas a valores políticos, religiosos o éticos.
Inesperadamente, las personas que tienen poca confianza en sus creencias son más reacias a prestar atención a puntos de vista contrarios que las personas que confían plenamente en sus creencias propias.
Ciertos factores también pueden inducir a las personas a buscar puntos de vista opuestos. Aquellos individuos conscientes de que quizá tengan que defender públicamente sus ideas están más motivados a prestar atención a los puntos de vista contrarios y a conocer bien los argumentos asociados a los mismos. En el proceso, algunas veces encontrarán que sus propias ideas evolucionan.
Las personas también se sienten más inclinadas a prestar atención a opiniones opuestas a la suya cuando ello les resulta útil de alguna manera, como por ejemplo al tener que tomar una decisión que puede perjudicarles si se equivocan.
Scitech News
Vampiros
El vampiro o upiro, como también se le llama, es un muerto peligroso. Un tipo de aparecido o reviniente que causa perjuicios a los vivos. Un difunto que regresa de forma corpórea, pero cuya sobrenaturalidad se atestigua, además, por hechos tan extraordinarios como entrar y salir sin abrir puertas ni ventanas, y por su acción a distancia.
¿Víctimas de la rabia?
Debido a que estos mitos estuvieron tan arraigados en la cultura popular y a que hubo incluso (como ya veremos) informes y testimonios oficiales que hablaban del hallazgo de supuestos vampiros, ha habido numerosos intentos de buscar una causa científica que explicara el origen de esta leyenda. Ya en el siglo XVIII se planteó la posibilidad de que se tratara de un mal contagioso semejante al de la mordedura de un perro.
En 1985, el bioquímico David Dolphin propuso que el mito de los vampiros podía deberse a una mala interpretación de un raro desorden sanguíneo conocido como porfiria. Su hipótesis justificaba la supuesta fotosensibilidad de los vampiros y el célebre rechazo al ajo. Pero no se ha demostrado que beber sangre alivie el mal, ni se ha encontrado evidencia de que se haya creído tal cosa. Y lo que es peor, Dolphin intentó justificar científicamente a los vampiros del cine y la literatura, que se alimentan exclusivamente de sangre, huyen del ajo y se esconden del sol. Pero los vampiros históricos no son así. Algunos no ingieren sangre, salen de día y no le temen al ajo.
Otro intento semejante es el del neurólogo Juan Gómez-Alonso, del Hospital Xeral de Vigo, Pontevedra, quien proponía a los enfermos de rabia como origen de todo. La afección puede alterar porciones del cerebro y modificar así los patrones del sueño, lo que convierte en noctámbula a la víctima y la puede llevar a desarrollar una hipersexualidad.
Pero más allá de estos intentos, la cuestión principal es que el mito de los revinientes se enmarca en un sistema de creencias sobre el alma en el que es pertinente aceptar su existencia y que desapareció lentamente con la cristianización; una reliquia que aún sobrevive en ciertas zonas, como lo atestiguan los sucesos de Marotinul de Sus, en Rumanía, donde varios ciudadanos fueron acusados en 2003 de profanar el cadáver de un supuesto reviniente.
Fantamas que yacían con mujeres
La creencia en estas criaturas está documentada en numerosas culturas, aunque con sus particularismos. La Iglesia de los primeros siglos se enfrentó a estos mitos, y se vio obligada a proporcionar sus propias respuestas teológicas. Así, Tertuliano (155–230) estableció que los aparecidos no eran más que la obra del diablo, ilusiones: el maligno se mofa de nosotros con imágenes que no se corresponden con la realidad. Para Tertuliano, un aparecido debe tener cuerpo; de lo contrario, es una mera ilusión, un engaño, y usa para ello el término “fantasma”.
San Agustín (354–430) refinó las ideas de Tertuliano y redujo las apariciones a la acción de los ángeles y demonios a través de los sueños. De esta forma, los aparecidos quedaron privados de corporeidad y fueron reducidos a meras ilusiones o reflejos (fantasmas). De la misma forma, serían demonios para el teólogo los íncubos que atacan a las mujeres en sus sueños para satisfacer su lujuria con ellas.
Los íncubos fueron considerados meros sueños por la mayoría de autores de textos religiosos del Medievo, aunque ocasionalmente la Iglesia aceptaba su existencia como genuina. Esta posición adquirió un reconocimiento importante a partir del Malleus maleficarum (El martillo de las brujas, 1487). El término “íncubo” ha perdurado en la lengua italiana para referirse a un sueño angustioso, lo que en español se llama pesadilla y antaño también pesada. Es la misma opresión que causan vampiros y otros seres del folclore europeo.
Gregorio Magno (hacia 540–604) reforzó las ideas de san Agustín sobre los aparecidos al ilustrarlas con anécdotas y narraciones, con el objetivo de mostrar la importancia de las misas, limosnas y ayunos para ayudar a los muertos a encontrar la paz y la salvación. De esta manera, se establecieron paulatinamente las directrices que marcaron la sustitución de los antiguos cultos a los muertos por el de los santos. Pero muchas de las apariciones no encajaban todavía con el esquema cristiano. Eran vestigios de una cultura pagana en proceso de desaparición, pero que persistía con fuerza en la tradición oral. La Iglesia carecía de una explicación cuando los aparecidos vagabundeaban y mostraban una indudable corporeidad.
Fue en el transcurso del siglo XII cuando surgió la explicación de que Dios autorizaba a veces a los ángeles caídos a que entrasen en los cadáveres y les dieran vida. Para evitar esta posesión, debía recurrirse al viático y a enterrar a los difuntos en tierra sacra.
También se conformó en el seno de la Iglesia durante la segunda mitad de este siglo el concepto del purgatorio. Este lugar se convirtió en la residencia de los difuntos que no podían descansar en paz. A partir de este momento, a los aparecidos se los consideraba “almas en pena”, o condenados. Los relatos de revinientes medievales que nos han llegado localizaban sus apariciones allí donde vivía el difunto.
Precisamente por eso eran citados en los escritos eclesiásticos, ya que podían ser empleados, con ligeros retoques, con fines edificantes: los fallecidos aparecían para redimirse allí donde pecaron, lo que no quedaba lejos del pensamiento pagano según el cual los muertos por causas anormales se aparecían donde morían, ya fuera por venganza o para arreglar otros asuntos pendientes.
Pero la posibilidad de expiar las culpas en la tierra de los vivos se desvanecía con la existencia del purgatorio, que desterraba a los muertos al Más Allá, y los apartaba de su hogar.
La sustitución de las costumbres se observa nítidamente en la saga de Eric el Rojo, del siglo XIII, donde se explica que, tras la introducción del cristianismo en Groenlandia, se inhumaba a la gente donde moría, en terreno no consagrado. Entonces, clavaban una estaca en el pecho del muerto. Cuando finalmente llegaba un sacerdote, la arrancaban y se consagraba el agujero con agua bendita, y después se celebraba un servicio funerario.
En el año 1718, la monarquía de los Habsburgo se anexionó una parte de Bosnia y Serbia. Las nuevas Autoridades de dichos territorios tuvieron que hacer frente a las denuncias de vampirismo por parte de aldeanos, y los informes oficiales fueron publicados en la prensa. Los habitantes cultos de Viena y París ya habían perdido toda noción de esas creencias. Por eso, la constatación en documentos oficiales del hallazgo de cadáveres ensangrentados se convirtió en un fenómeno mediático.
Cadáveres ensangrentados
Probablemente, el documento más importante para la historia de los vampiros haya sido Visum et Repertum (Observar y descubrir), sobre los sucesos en la población de Medvedja, en Serbia (véase el recuadro inferior). Tanto en este informe como en otros casos documentados, los detalles expuestos sugieren a los especialistas actuales que los cuerpos estaban simplemente en estado de descomposición, y que las observaciones de los testigos eran correctas, pero que habían sido mal interpretadas.
Ya en 1732, la Real Academia Prusiana de la Ciencia, en un análisis del informe Visum et Repertum, explicaba las supuestas anomalías forenses. Pero tenía más interés la noticia morbosa que los fundamentos científicos.
Un funeral para los huesos
Las explicaciones anatómico-forenses al problema de los cadáveres supuestamente ensangrentados explican muy bien qué es lo que los testigos observaron en la exhumación de los supuestos vampiros. Esta práctica tiene su origen en el ritual del segundo enterramiento, habitual en pueblos antiguos.
En dichas culturas procedían a pelar los huesos y a deshacerse de la carne unas semanas después del fallecimiento, tirándola en lugares inaccesibles o recónditos, o bien quemándola. Una vez terminado este proceso, se llevaba a cabo una segunda inhumación. En las zonas frías se dejaba que el cuerpo se descompusiera durante años antes de celebrar los verdaderos funerales. Mientras no se realizase este rito definitivo, no se consideraba que el difunto estaba muerto.
Los muertos que dejan este mundo no son admitidos en el Más Allá hasta que la carne desaparece. Pero los vampiros, como cadáveres que se resisten a descomponerse, son enemigos del fluir de la ley natural. El reviniente, en tanto existe como cadáver, sigue viviendo en la dimensión humana de la que no puede huir y, por eso, puede volver.
Además, la transformación de los muertos en vampiros está ligada a la de los humanos en lobos y otros animales. Los hombres-lobo en las creencias germanas son similares a los vampiros. En la tradición eslava, el licántropo podía convertirse en upiro al morir. No fue hasta la Edad Media cuando el vampiro adquirió sus rasgos diabólicos, inmortalizados por el cine y la novela.
Robot cariñosos
Su corazón, una luz roja bajo su pecho de trapo, se acelera cuando un ser humano nervioso y excitado se acerca a él y le toca repentinamente. Además, sus músculos inertes se tensan, respira con más rapidez y abre los ojos como platos. Sin embargo, si le saludas con voz pausada, le tomas lentamente y le abrazas sus ritmos cardíaco y respiratorio se relentizan, sus párpados caen lentamente y se abandona a tus brazos confiado. Le han bautizado como Heart y sus creadores aseguran que es una marioneta con habilidades robóticas, con la que están explorando la difícil tarea de simular los sentimientos humanos.
Y es que estos robots podrán ser utilizados como asistentes para ancianos y enfermos en el futuro, por lo que es importante que despierten empatía y no rechazo. Los científicos del Laboratorio de Robótica de la Universidad de Bristol (Inglaterra), que se han encargado de su desarrollo tecnológico, han tomado como referencia a los humanoides sociales más avanzados del mundo como Nexi, la última creación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), capaz de interactuar con un ser humano de manera asombrosa.
Pero, ¿cómo conseguir esto? A Heart le han dotado con sensores visuales, auditivos y táctiles que le permiten detectar objetos a distancia. De forma que obtiene una información bastante completa de lo que ocurre a su alrededor y puede actuar en consecuencia. También dispone de motores para mover los párpados, las manos y hacer latir el corazón; además de dos bombas de aire, que controlan un sistema respiratorio simulado que hincha y vacía su pecho como si fuera humano. Su aspecto exterior ha sido diseñado por William Todd Jones, uno de los mejores artesanos de marionetas del mundo. David McGoran, coordinador del proyecto, asegura: “Heart debe tener un aspecto que despierte ternura y otros sentimientos parecidos, para que la interacción con él sea lo más real posible”.
Caricias
Hay cinco millones de posibilidades de que un simple roce nos produzca un pequeño escalofrío, tantas como terminaciones nerviosas alfombran nuestra piel. Somos un auténtico campo minado de sensaciones que rara vez se desactiva. Pero hay que saber cómo recorrerlo para dar con el detonador: en algunos sitios hay que pisar fuerte, y en otros suavemente, como queriendo no ser vistos. Es la ruta del placer cuyos primeros centímetros han topografiado en la Universidad de Carolina del Norte con ayuda de un ser que, paradójicamente, no siente nada: un estimulador táctil, un robot, vaya. Allí todo eran llamadas, preguntas y excitación cuando los investigadores dirigidos por Hakan Olausson publicaron en abril, en la revista Nature Neuroscience, el gran secreto que llevaban más de 10 años tratando de descifrar: el de acariciar bien. Ni más lenta ni más rápidamente que entre 1,3 y 10 centímetros por segundo. Con esa cadencia, y aplicando una presión leve, pero que varía ligeramente de una persona a otra, los llamados “mecanorreceptores” del tipo táctil-C (uno de los muchos tipos de detectores que tenemos en la epidermis) envían al cerebro la mejor noticia que pueden, la del placer. A otra velocidad, estos testigos no se inmutan, no se activan, no lo disfrutamos.
El placer no genital lejos de quitarle la gracia a la aventura del flirteo y la exploración (por haber determinado de modo frío y exacto cómo tocarse mejor), el equipo de Olausson ha echado más leña al fuego. Porque sus científicos han descubierto, a la par, que este manual de instrucciones no obra en las zonas genitales ni en las mucosas (la vagina, por ejemplo). Es decir, el hallazgo obliga a abundar en el estudio de los prolegómenos y del sexo no genital, que es precisamente el que, según la sexología moderna, atesora el verdadero secreto del éxito posterior en la horizontal. Por lo pronto, ya saben que esta velocidad de caricia está muy relacionada con la estimulación de la relación entre madre e hijo, pero también con la de la relación social. El siguiente paso es conocer si el camino que lleva a la pura excitación sexual viaja por la misma vía al cerebro. Y según apuntan, quizá la respuesta esté en la experiencia previa y en la cultura táctil de cada uno.
La llave del orgasmoPistas no faltan para determinar el poderoso influjo de la palma de una mano deslizándose sobre un cuerpo desnudo. Es un tópico científico, pero también una afirmación aceptada, que la piel es el mayor de nuestros órganos (dos metros cuadrados nos recubren). Ella, en sus posesiones, alberga el tacto, y solo este tiene la llave del orgasmo. A los hombres les excita la simple visión de los pechos de una mujer, unos labios gruesos; ellas se turban más con un susurro, un jadeo, a veces un olor; pero nada de todo eso es capaz de desatar el maravilloso calambre que, según determinaron los famosos Masters y Johnson, nace en la zona sacra de la médula espinal, el latigazo del clímax. El tacto sí puede, y la naturaleza nos ha dotado de las heramientas necesarias como animales sexuales que somos: los labios, el dedo índice y el pulgar humanos ocupan una parte considerable del espacio cerebral consagrado al tacto. Y a su vez, esta área dedicada a percibir y procesar lo que tocamos (en la corteza cerebral, detrás de la cisura de Rolando), es también muy amplia. Es más: el hombre es el mamífero con mayor número y variedad de corpúsculos sensitivos en la piel.
En parte, porque de ello depende nuestra supervivencia como especie. El tocar gobierna una porción importante de nuestra relación con el mundo físico, pero también es un factor determinante en el sexo y, por lo tanto, en la reproducción. Las caricias en las caras internas de los muslos (estos sí, provistos de vello, como manda el nuevo descubrimiento) y en las zonas púbicas y perineales desatan un torrente de sangre que llena de ajetreo los capilares de los cuerpos cavernosos que conforman el pene, la vagina y el clítoris, e irrigan el cuerpo de la pareja hasta pintarla del llamado rubor del sexo.
El ritmo del cerebro
La música es una de las tantas cosas que la humanidad da por sentado todos los días. Sin embargo, para lograr que una filarmónica suene, y que no sólo lo haga sino que transmita una serie de emociones capaces de conmover y aturdir, en el interior del cerebro de cada músico suceden una increíble cantidad de operaciones que hacen posible que el ruido pueda ser ordenado en armonía con la marca de Mozart, Bach o cualquier otro. Édgar Puentes, ingeniero de sonido y de sistemas, además de músico, junto con el neurocientífico Roberto Amador, se dedican a estudiar los cruces entre la ciencia y el arte, a develar los mecanismos cerebrales que hacen posible la música.
Una orquesta funciona de manera similar a como lo hace el cerebro. Dentro de la filarmónica los músicos, una representación de las neuronas, están divididos por grupos de instrumentos. Todos tienen un funcionamiento particular que se suma a un todo y éste, a su vez, es organizado e interpretado por un sistema central llamado director o, cerebralmente hablando, tálamo cortical.
“El director es el órgano de la orquesta que hace posible lo que en neurología se conoce como conjunción temporal, es decir, reúne todos los elementos que están dispersos en una unidad con un sentido que sea capaz de expresar algo”, explica el doctor Amador. Para lograr esto, el conductor de la orquesta debe partir la experiencia que el público percibe como una sola en varias: está pendiente del fraseo, de la siguiente introducción de un instrumento en particular, pero también debe sentir si la música, además de correcta, transmite el sentimiento adecuado. En su cerebro, la continuidad se disuelve y se transforma en la suma de una serie de variables: sensibilidad, tono, ritmo, timbre, memoria, entre otras.
Un estudio permitirá regenerar tejido neuronal
Un estudio del Instituto de Neurociencias ha desvelado la reorganización de los axones talamocorticales, encargados de transmitir la información recogida por los sentidos a la corteza cerebral, lo que permitirá regenerar tejidos neuronales afectados por algunas patologías.
Un estudio del Instituto de Neurociencias ha desvelado la reorganización de los axones talamocorticales, encargados de transmitir la información recogida por los sentidos a la corteza cerebral, lo que permitirá regenerar tejidos neuronales afectados por algunas patologías.
Un grupo dirigido por la investigadora de este centro Guillermina López-Bendito ha elaborado este estudio, que publica hoy la revista científica PLos Biology, y que revela la adaptación de la conexión talamocortical, afectada en casos de esquizofrenia y epilepsia.
Así, el conocimiento de estos mecanismos permitirá diseñar acciones de reparación y regeneración de tejidos neuronales afectados por estas enfermedades.
"Este descubrimiento supone un avance significativo a la hora de entender los mecanismos implicados en la adaptación y plasticidad de la conexión talamocortical", ha explicado López-Bendito.
Además, la investigación ha revelado que los axones talamocorticales (prolongaciones de las neuronas por las que se transmiten los impulsos a otras) que transportan la información de la vista a su correspondiente "corteza diana" necesita la expresión del gen Semaforina 6A.
Los estudios genéticos realizados con ratones mutantes han demostrado que la pérdida de axones visuales, que afecta específicamente a la proyección visual, se debe a que la Semaforina 6A no es funcional.
Cuando ocurre esto, las "proyecciones talámicas" de otros sentidos invaden el área visual de la corteza cerebral para suplantar la proyección ausente, ha detallado la investigadora.
El Instituto de Neurociencias es un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), si bien tiene su sede en el campus de la UMH de San Juan de Alicante.
Agresividad, violencia ¿adolescencia?
Lic. Alejandra Espíndola Puentes
Lic. Javier Martínez Gaitán
E-mail: ecosaludysociedad@gmail.com
Los comportamientos violentos en la adolescencia son ya un tópico como tema de conversación en los ámbitos más diversos, desde el más humilde de los comercios barriales hasta la sala de profesores de cualquiera de las instituciones educativas de nuestro Departamento.
Muchas veces no se tiene en claro si hay una mayor prevalencia de dichos comportamientos o si bien con cada salto generacional lo que ha variado es el estilo de expresión de afectos que en el fondo persisten el en tiempo.
Como dice el Dr. Enrique Probst en su trabajo Psicoanálisis y Neurociencias los
afectos son los primitivos productores de la motivación humana y poseen las siguientes propiedades:
Son neurofisiológicamente generados por señales similares a las sensaciones pero no
ocurren cerebralmente en los clásicos sistemas sensoriales sino en las estructuras límbicas ( los afectos se parecen a una sensación pero no lo son).
La activación neuro biológica de los afectos, gatilla estereotipos motores como la expresión facial, la postura, el tono de la voz los cuales trasmiten a su vez los datos físicos que subyacen a la empatía y a la
comunicación emocional.
No debemos olvidar que el ser humano, al incio de su desarrollo emocional es altamente plástico y permeable. Por lo tanto el comportamiento y la comunicación no verbal de los padres evocan en los niños los afectos que guían el desarrollo del carácter.-
A las primeras experiencias humanas se yuxtapone la plasticidad cerebral motivo por el cual cualquier cosa aprendida constituye un cambio anatómico en el cerebro. En el caso de la agresividad la modificación cerebral se sitúa en el área pre-frontal de la corteza, y si bien un cambio anatómico no opera como una causa ineludible que propicie necesariamente la emergencia de afectos agresivos, si marca una predisposición a volverse agresivos, irritables o violentos, tal cual ocurre por ejemplo con los lesionados cerebrales en esta área de la corteza.-
Otros factores implicados pueden ser los elevados niveles de testosterona y niveles bajos de glicemia, los cuales pueden operar como generadores o incrementadores de la agresividad.-
Investigaciones realizadas por la Universidad Complutense de Madrid indican que un factor que limita la aparición de conductas de este tipo es el ejercicio de la lectura extra escolar , y la realización de tareas escolares. Además de las habilidades cognitivas se están estimulando así comportamientos que requieren esfuerzo y perseverancia, que son incompatibles con el desarrollo de rasgos que caracterizan la personalidad agresiva.
¿Cuando la agresividad es un elemento preocupante?
Cuando se dan situaciones como las siguientes:
La agresividad se transforma en un patrón estable de conducta a lo largo del tiempo.
La mitad de los niños con conductas antisociales se convierten en adolescentes con rasgos múltiples
de personalidades antisociales y la mitad de éstos se convierten en adultos con personalidad antisocial bien definida. Basándose en estos elementos se puede a veces trazar un camino, una trayectoria que conduce a la agresividad crónica, la trayectoria persistente a lo largo de la vida que puede ser de comienzo temprano es decir pre adolescente o puede comenzar en la adolescencia.- Por lo general los comienzos precoces son
los más severos, los que los recorren tienden a convertirse en adultos violentos.-
Ver la agresividad como un patrón estable a lo largo de la vida condice con el concepto de trastorno de personalidad, los que se definen precisamente en función de que son modos de ser, estructuras con patrones fijos de conducta.-
Cuando en forma persistente la relación con los pares opera como co determinante de la agresividad.
Comenzando en la temprana niñez y siguiendo en la infancia y con particular énfasis en la
adolescencia, la interacción con los pares y con los coetáneos juega un papel fundamental en el
desarrollo de la agresividad. Existen evidencias que las alianzas con compañeros determinan el
estilo y el quantum de la agresividad. La aceptación por grupo de pares o ser excluido de
los mismos está estrechamente vinculado con la agresión. Para un adolescente el rechazo por el grupo social de pares es más perturbador que la aceptación. En este punto podemos decir que la agresividad se vuelve preocupante cuando opera como el principal afecto aglutinante en un grupo de pares.
ALGUNAS PRECISIONES
La agresividad es una cualidad inherente al ser humano no así la violencia
Por lo tanto la agresividad es una pulsión vital, siendo esperable que en la medida en que el sujeto madure la agresividad que maneje sea más simbólica( es decir expresada en lenguaje) que concreta ( lo que equivaldría a expresarla en actos).
La agresividad opera muchas veces como una conducta adaptativa que nos sirve para defendernos ya sea de un ataque o de emociones que nos hacen sentir mal. La rabia la canalizo evadiéndola o expresándola, y en casos extremos puedo aprender a utilizarla para conseguir dominar a los demás
En ocasiones las manifestaciones de violencia entre los jóvenes son un epifenómeno de la violencia familiar, un derivado de la misma que se hace visible por desplegarse en ámbitos públicos.- La casi totalidad de fenómenos que incluyen expresión de afectos hostiles intensos se dan en chicos que están muy asustados y que tienen respuestas de defensa persistentes.
Por lo tanto, si bien no existen recetas para enfrentar estas situaciones , podemos ennumerar algunas conductas que operan como factores de prevención y de protección para los adolescentes:
1. Propiciar la unidad familiar.-
2. Hacer consciente el rol de los padres como fuentes identificatorias para el niño, destacando los papeles centrales de la comprensión y la puesta de límites.
3. Extender el concepto de que los personajes familiares que rodean al niño desde su nacimiento hasta por lo menos 2 o 3 años, representan el mundo para él.
Hay elementos en el grupo familiar que pueden ser antídotos de la violencia externa que se instala desde y en la sociedad. Para potenciarlos en el hogar es imprescindible abrir áreas de reflexión, espacios donde de manera democrática, intensa, sincera, se pueda discutir sin influir, sin sugerir, promoviendo que un grupo ( que puede ser una familia o quizás una clase liceal por ejemplo) cambie la conceptualización que tiene de la violencia.
Quienes trabajamos con esta población podemos percibir que el reclamo fundamental de todos los adolescentes sin excepción es la necesidad de comunicación, la necesidad de comunicación con el adulto, ya sean las figuras parentales o cualquier otro referente de importancia para el muchacho.
Para que esto se de de buena manera en la familia tiene que existir primeramente una buena vinculación emocional, afectiva, que genere un apego seguro, para que los hijos crezcan en un entorno de protección para desarrollar sus capacidades.
Segundo son necesarios modelos de comportamiento estables que oficien como referentes saludables para los chicos. Por último es necesario un grado de control o alguna estructura que ponga límites y aclare que los derechos no están separados de las obligaciones, sea cual sea la edad del sujeto en cuestión.
Arduas son todas estas tareas, pero también fundamentales e inherentes a nuestro rol de adultos. Es nuestra obligada y necesaria colaboración con los adolescentes que, siendo más nuevos en el mundo que nosotros, encierran en sí mismos todo el potencial para transformarlo en un lugar mejor.

