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Agresividad, violencia ¿adolescencia?

lpiedra — 27-05-2009 GTM 1 @ 19:29

Lic. Alejandra Espíndola Puentes
Lic. Javier Martínez Gaitán
E-mail: ecosaludysociedad@gmail.com

Los comportamientos violentos en la adolescencia son ya un tópico como tema de conversación en los ámbitos más diversos, desde el más humilde de los comercios barriales hasta la sala de profesores de cualquiera de las instituciones educativas de nuestro Departamento.
Muchas veces no se tiene en claro si hay una mayor prevalencia de dichos comportamientos o si bien con cada salto generacional lo que ha variado es el estilo de expresión de afectos que en el fondo persisten el en tiempo.
Como dice el Dr. Enrique Probst en su trabajo Psicoanálisis y Neurociencias los
afectos son los primitivos productores de la motivación humana y poseen las siguientes propiedades:
 Son neurofisiológicamente generados por señales similares a las sensaciones pero no
ocurren cerebralmente en los clásicos sistemas sensoriales sino en las estructuras límbicas ( los afectos se parecen a una sensación pero no lo son).
 La activación neuro biológica de los afectos, gatilla estereotipos motores como la expresión facial, la postura, el tono de la voz los cuales trasmiten a su vez los datos físicos que subyacen a la empatía y a la
comunicación emocional.
No debemos olvidar que el ser humano, al incio de su desarrollo emocional es altamente plástico y permeable. Por lo tanto el comportamiento y la comunicación no verbal de los padres evocan en los niños los afectos que guían el desarrollo del carácter.-

A las primeras experiencias humanas se yuxtapone la plasticidad cerebral motivo por el cual cualquier cosa aprendida constituye un cambio anatómico en el cerebro. En el caso de la agresividad la modificación cerebral se sitúa en el área pre-frontal de la corteza, y si bien un cambio anatómico no opera como una causa ineludible que propicie necesariamente la emergencia de afectos agresivos, si marca una predisposición a volverse agresivos, irritables o violentos, tal cual ocurre por ejemplo con los lesionados cerebrales en esta área de la corteza.-
Otros factores implicados pueden ser los elevados niveles de testosterona y niveles bajos de glicemia, los cuales pueden operar como generadores o incrementadores de la agresividad.-
Investigaciones realizadas por la Universidad Complutense de Madrid indican que un factor que limita la aparición de conductas de este tipo es el ejercicio de la lectura extra escolar , y la realización de tareas escolares. Además de las habilidades cognitivas se están estimulando así comportamientos que requieren esfuerzo y perseverancia, que son incompatibles con el desarrollo de rasgos que caracterizan la personalidad agresiva.

¿Cuando la agresividad es un elemento preocupante?
Cuando se dan situaciones como las siguientes:
 La agresividad se transforma en un patrón estable de conducta a lo largo del tiempo.
La mitad de los niños con conductas antisociales se convierten en adolescentes con rasgos múltiples
de personalidades antisociales y la mitad de éstos se convierten en adultos con personalidad antisocial bien definida. Basándose en estos elementos se puede a veces trazar un camino, una trayectoria que conduce a la agresividad crónica, la trayectoria persistente a lo largo de la vida que puede ser de comienzo temprano es decir pre adolescente o puede comenzar en la adolescencia.- Por lo general los comienzos precoces son
los más severos, los que los recorren tienden a convertirse en adultos violentos.-
Ver la agresividad como un patrón estable a lo largo de la vida condice con el concepto de trastorno de personalidad, los que se definen precisamente en función de que son modos de ser, estructuras con patrones fijos de conducta.-
 Cuando en forma persistente la relación con los pares opera como co determinante de la agresividad.
Comenzando en la temprana niñez y siguiendo en la infancia y con particular énfasis en la
adolescencia, la interacción con los pares y con los coetáneos juega un papel fundamental en el
desarrollo de la agresividad. Existen evidencias que las alianzas con compañeros determinan el
estilo y el quantum de la agresividad. La aceptación por grupo de pares o ser excluido de
los mismos está estrechamente vinculado con la agresión. Para un adolescente el rechazo por el grupo social de pares es más perturbador que la aceptación. En este punto podemos decir que la agresividad se vuelve preocupante cuando opera como el principal afecto aglutinante en un grupo de pares.
ALGUNAS PRECISIONES
La agresividad es una cualidad inherente al ser humano no así la violencia
Por lo tanto la agresividad es una pulsión vital, siendo esperable que en la medida en que el sujeto madure la agresividad que maneje sea más simbólica( es decir expresada en lenguaje) que concreta ( lo que equivaldría a expresarla en actos).
La agresividad opera muchas veces como una conducta adaptativa que nos sirve para defendernos ya sea de un ataque o de emociones que nos hacen sentir mal. La rabia la canalizo evadiéndola o expresándola, y en casos extremos puedo aprender a utilizarla para conseguir dominar a los demás
En ocasiones las manifestaciones de violencia entre los jóvenes son un epifenómeno de la violencia familiar, un derivado de la misma que se hace visible por desplegarse en ámbitos públicos.- La casi totalidad de fenómenos que incluyen expresión de afectos hostiles intensos se dan en chicos que están muy asustados y que tienen respuestas de defensa persistentes.
Por lo tanto, si bien no existen recetas para enfrentar estas situaciones , podemos ennumerar algunas conductas que operan como factores de prevención y de protección para los adolescentes:
1. Propiciar la unidad familiar.-
2. Hacer consciente el rol de los padres como fuentes identificatorias para el niño, destacando los papeles centrales de la comprensión y la puesta de límites.
3. Extender el concepto de que los personajes familiares que rodean al niño desde su nacimiento hasta por lo menos 2 o 3 años, representan el mundo para él.
Hay elementos en el grupo familiar que pueden ser antídotos de la violencia externa que se instala desde y en la sociedad. Para potenciarlos en el hogar es imprescindible abrir áreas de reflexión, espacios donde de manera democrática, intensa, sincera, se pueda discutir sin influir, sin sugerir, promoviendo que un grupo ( que puede ser una familia o quizás una clase liceal por ejemplo) cambie la conceptualización que tiene de la violencia.
Quienes trabajamos con esta población podemos percibir que el reclamo fundamental de todos los adolescentes sin excepción es la necesidad de comunicación, la necesidad de comunicación con el adulto, ya sean las figuras parentales o cualquier otro referente de importancia para el muchacho.
Para que esto se de de buena manera en la familia tiene que existir primeramente una buena vinculación emocional, afectiva, que genere un apego seguro, para que los hijos crezcan en un entorno de protección para desarrollar sus capacidades.
Segundo son necesarios modelos de comportamiento estables que oficien como referentes saludables para los chicos. Por último es necesario un grado de control o alguna estructura que ponga límites y aclare que los derechos no están separados de las obligaciones, sea cual sea la edad del sujeto en cuestión.
Arduas son todas estas tareas, pero también fundamentales e inherentes a nuestro rol de adultos. Es nuestra obligada y necesaria colaboración con los adolescentes que, siendo más nuevos en el mundo que nosotros, encierran en sí mismos todo el potencial para transformarlo en un lugar mejor.

Nacimiento del culto a Zeus

lpiedra — 19-03-2009 GTM 1 @ 17:26

En el tercer siglo a.C., el poeta griego Calímaco escribió un "Himno a Zeus", preguntándole a la antigua y más potente deidad griega si él había nacido en Arcadia, en el Monte Lykaion, o en Creta, en el Monte Ida. Un equipo de arqueólogos griegos y estadounidenses, trabajando en un proyecto de prospección y excavación en el Monte Lykaion, cree tener una respuesta, al menos parcial, para la pregunta del poeta. Nuevas evidencias obtenidas en la excavación indican que el culto a Zeus se había establecido en el Monte Lykaion ya en el Período Heládico Tardío, si no antes, hace más de 3.200 años.

Según el investigador David Gilman Romano, de la Sección Mediterránea del Museo de la Universidad de Pensilvania, y uno de los codirectores del proyecto, resulta probable que un recuerdo popular de la gran antigüedad del culto sobreviviera allí, conduciendo a la afirmación de que Zeus había nacido en Arcadia.

La nueva evidencia que lo respalda viene de una pequeña zanja en el sur del Monte Lykaion. Más de cincuenta vasijas micénicas para bebidas fueron encontradas en el lecho de roca, al fondo de la zanja, junto con fragmentos de estatuillas representando humanos y animales, y un hacha de dos hojas en miniatura. También se encontraron huesos quemados de animales, principalmente de cabras y ovejas, otra señal que concuerda con la actividad del culto micénico.

Estas nuevas pruebas sugieren de manera ya muy sólida que en la cima de la montaña se celebraron fiestas, con ingestión de bebidas y quizá de alimentos, algo que podría calificarse de banquetes, en el Periodo Heládico Tardío, hace alrededor de 3.300 ó 3.400 años.

En la Grecia continental hay muy pocos altares o santuarios micénicos en la cima de las montañas, si es que queda alguno. El período en cuestión (siglos XIV al XIII a.C.) es aproximadamente el mismo período en que por primera vez documentos escritos en una forma arcaica de la lengua griega mencionan a Zeus, como una deidad que recibe ofrendas votivas.

Las evidencias sobre los períodos subsiguientes en la misma zanja indican que la actividad de culto en el altar parece haber continuado sin interrupción desde el periodo micénico, y a través del Periodo Helénico (siglos IV al II a.C.), algo que ha sido documentado en muy pocos lugares de la civilización griega. Han sido encontradas monedas de plata y otros objetos con inscripciones y grabados sobre Zeus, en niveles posteriores de la misma zanja. Zeus, como dios del trueno y del relámpago, es representado a menudo con un relámpago en su mano.

Información adicional en:

* Scitech News

Creencias religiosas y cerebro

lpiedra — 17-03-2009 GTM 1 @ 17:35

La red cerebral de las creencias religiosas

* Las formas en la que las personas evalúan a los demás y a Dios tienen similitudes
* Las creencias religiosas activan los lóbulos temporal y frontal del cerebro
* Forman parte de un proceso cognitivo que también incluye otro tipo de creencias

MADRID.- Sin entrar en el debate sobre la existencia o no de Dios, lo que es indudable es que las religiones y la fe sí existen. Están presentes en todas las sociedades y culturas y son un rasgo único y exclusivo de los seres humanos. Investigadores de los Institutos Nacionales de Trastornos Neurológicos de EEUU han logrado ver, gracias a las técnicas de imagen cerebral, dónde se localizan estas creencias y cómo entran en funcionamiento.

"Nuestros pensamientos religiosos están mediados por unas regiones del cerebro que han evolucionado con el paso del tiempo y que sirven para otras funciones, entre ellas la de reconocer las intenciones de las personas. Además están relacionadas con las emociones y la memoria", explica a elmundo.es Jordan Grafman, principal autor del estudio que se publica en la revista 'Proceedings of the National Academy of Science'. "Las creencias religiosas forman una pequeña parte de un proceso cognitivo mucho más amplio, del que no se pueden separar", añade este especialista.

Áreas del cerebro que están involucradas con la creencia en Dios.

El equipo analizó tres componentes de estas creencias en 66 individuos: cómo percibían la implicación de Dios con el mundo, la emoción provocada por la fe y las propias experiencias religiosas. Mediante diversos test e imágenes de resonancia magnética, los autores midieron la función cerebral de los participantes ante afirmaciones del tipo 'Dios guiará mis actos', 'Dios está siempre presente' o 'Nos castigará o recompensará al final de la vida', entre otras. Así observaron que las áreas cerebrales que se activaban al escuchar cuestiones de religión se situaban en el lóbulo temporal - que desempeña un papel importante en el reconocimiento de las caras y en el lenguaje- y el lóbulo frontal -implicado en la memoria y el juicio-.

"De la misma manera en la que juzgamos a los demás y evaluamos sus acciones, evaluamos a Dios, pues las áreas cerebrales implicadas en ambos procesos son las mismas", argumenta Grafman. No obstante, aunque estas sean las áreas implicadas, las regiones concretas que entran en funcionamiento difieren si el individuo ama a Dios o si, por el contrario, siente ira hacia él, al igual que ocurre con los sentimientos de simpatía o antipatía hacia cualquier otra persona.
Enseñanzas recibidas

Otro de los aspectos que comprobaron los autores del nuevo trabajo es que en la formación de estas creencias tienen mucho que ver las enseñanzas recibidas. Una de las fuentes necesarias para el conocimiento de las religiones es la doctrina, un conjunto de proposiciones que los creyentes aceptan como verdaderas a pesar de que no pueden verificarlo personalmente. La mayor parte de la doctrina religiosa tiene un componente linguístico abstracto que es culturalmente transmitido de generación a generación. Esto explica, según los investigadores, que exista un vínculo claro entre la religiosidad de un individuo y lo que le han enseñado sobre el tema previamente y, todo ello, controlado por el lóbulo temporal, responsable de las actividades discursivas y de memoria.

"Lo más destacable de nuestra investigación es que demuestra que la religiosidad se puede estudiar con las técnicas de neurociencia y compararse con los sistemas crebrales y neuronales que regulan otro tipo de creencias. Además, hemos visto que la fe y los pensamientos religiosos se adaptan a la evolución biológica de las funciones cognitivas", declara a este periódico el especialista del Instituto de Trastornos Neurológicos de Bethesda (EEUU).
De teoría en teoría

Las bases biológicas de la religión han sido desde siempre objeto de un amplio debate en distintos campos, desde la antropología y la genética pasando por la cosmología. Las teorías psicológicas contemporáneas consideran que estas creencias son parte de un fenómeno cerebral complejo que emergió en la especie humana con el objetivo de ayudar a los individuos en sus relaciones sociales. Esto es lo que sostiene, por ejemplo, la extendida Teoría de la Mente.

En cuanto a las redes neuronales de la religiosidad, poco se sabía hasta ahora. Los primeros estudios al respecto se centraron en manifestaciones concretas de la fe relacionadas con ciertas patologías. Así, la hiperreligiosidad mostrada por algunos pacientes con epilepsia motivaron algunas hipótesis que relacionaban las creencias religiosas con las áreas cerebrales responsables de la enfermedad. Lo mismo ocurrió con otros trastornos. No obstante, ninguna de las teorías fue capaz de proponer una arquitectura psicológica y neuronal firme sobre las bases que subyacen a estas creencias.

"El objetivo de nuestro estudio era definir la estructura cerebral y el proceso cognitivo que está detrás de las creencias religiosas. Y con las técnicas de imagen hemos podido ver cuáles son estas regiones del cerebro concretas" afirma Jordan Grafman, que indica que "una vez identificadas estas regiones particulares tenemos una mayor capacidad para caracterizar los posibles cambios de comportamientos que puede experimentar una persona que se dañe dichas zonas".

Homo florensis

lpiedra — 27-01-2009 GTM 1 @ 22:00

Kieran McNulty, profesor de antropología de la Universidad de Minnesota (junto a su colega Karen Baab, de la Universidad de Stony Brook en Nueva York) ha hecho una contribución importante al debate de la comunidad científica en el que se pretende dilucidar uno de los más grandes misterios paleoantropológicos en la historia reciente: Que los esqueletos fosilizados que se parecen a la especie ficticia conocida como "Hobbit", obra del novelista J.R.R. Tolkien, representan una especie completamente nueva en la cadena evolutiva de la humanidad.

Estos esqueletos homínidos fosilizados fueron descubiertos en la isla indonesia de Flores en el año 2003, y desde entonces la controversia los ha rodeado. Los expertos todavía debaten si estos restos de 18.000 años de antigüedad pertenecen tan sólo a una población diminuta de seres humanos modernos (con un individuo exhibiendo microcefalia, una cabeza anormalmente pequeña) o si representan una rama anteriormente no reconocida del árbol genealógico humano.

Empleando métodos de modelación 3D, McNulty y sus colaboradores compararon las características craneales de este "hobbit" del mundo real con las de un fósil humano simulado (de estatura similar) para determinar si tal especie era o no diferente a los humanos modernos.

Los Homo floresiensis tienen cráneos parecidos a los de especímenes muertos un millón de años antes, y en otras partes de su cuerpo recuerdan a nuestros ancestros humanos de hace tres millones de años. Pero los Homo floresiensis vivieron hasta épocas muy recientes, siendo contemporáneos de los seres humanos modernos.

Comparando la simulación del cráneo original encontrado en la isla de Flores en 2003, McNulty y Baab fueron capaces de demostrar de manera concluyente que el cráneo de "hobbit" original cumplía con las expectativas a favor de una pequeña especie homínida fósil, y no de las de un ser humano moderno de pequeña talla.

La estructura craneal del cráneo fosilizado, según las conclusiones de los autores del estudio, claramente coloca al "hobbit" en el mismo género que la humanidad, Homo, aunque era más pequeño en tamaño corporal y cerebral que los otros miembros.

Los resultados del estudio sugieren que la especie teórica de "hobbit" pudo haber sufrido un proceso de reducción de tamaño después de haberse separado del Homo erectus (uno de los ancestros más distantes de la humanidad moderna), o incluso de un ancestro todavía más primitivo.

"Hemos mostrado con este estudio que los procesos de reducción de tamaño aplicados a los homínidos fósiles explican muchas características vistas en el cráneo fósil de Flores", asevera McNulty. "Se hace mucho más difícil, por ende, defender la hipótesis de que el cráneo preservado perteneció a un humano moderno que simplemente sufría una enfermedad muy rara".

Evolución sexual

lpiedra — 23-01-2009 GTM 1 @ 17:15

Una nueva investigación de la Universidad de Pittsburgh finalmente podría proporcionar pruebas sobre las etapas iniciales de la evolución de los sexos separados, una teoría que sostiene que machos y hembras evolucionaron de ancestros hermafroditas. Se sabe muy poco sobre estas etapas iniciales, debido al mucho tiempo transcurrido desde entonces, lo cual ha dificultado, o en algunos aspectos imposibilitado, el estudio de esa transición.

Sin embargo, Tia Lynn Ashman, una ecóloga especializada en la evolución vegetal, del Departamento de Ciencias Biológicas de la citada universidad, ha documentado la evolución inicial de sexos separados en una especie de fresa silvestre que aún realiza una transición desde el hermafroditismo.

Estos resultados también se aplican a los animales (mediante la teoría unificada) y proporcionan la primera prueba que apoya a la teoría que sostiene que el establecimiento de sexos separados fue consecuencia de una mutación genética en genes hermafroditas que condujo a cromosomas sexuales masculinos y femeninos. Con la capacidad de reproducirse pero sin el riesgo de engendrar descendencia con defectos por culpa de la autofertilización en los hermafroditas, los sexos separados prosperaron.

El estudio también muestra que las plantas pueden proporcionar conocimientos sobre la evolución animal y humana. "Tenemos la oportunidad de observar la evolución de cromosomas sexuales en las plantas porque esa evolución es más reciente", apunta Ashman. "No veríamos esto en los animales porque los cromosomas sexuales se desarrollaron hace mucho tiempo. En su lugar, podemos realizar un estudio de una especie que ahora esté en esa etapa inicial y aplicarlo a los animales basándonos en la teoría unificada, la que sostiene que la biología animal y la vegetal se superponen a menudo".

Para el estudio actual, Ashman y Rachel Spigler trabajaron con una especie de fresa silvestre en la cual no está completa la evolución de sexos separados, de forma que existen plantas hermafroditas entre las plantas masculinas y femeninas. Los cromosomas sexuales en estas plantas tienen dos posiciones de genes en un cromosoma: una que controla la esterilidad y la fertilidad en las plantas masculinas y la otra en las femeninas. Los descendientes que heredan ambas versiones de fertilidad son plantas hermafroditas capaces de autorreproducirse. Las plantas que poseen una versión de fertilidad y una de esterilidad se convierten en masculinas o femeninas. Aquellas que tienen ambas versiones de esterilidad son completamente estériles, no pueden reproducirse, y, de este modo, mueren sin dejar descendencia.

Las plantas de un solo sexo no sólo se reproducen entre sí, sino también con plantas hermafroditas, y transmiten la mutación, lo cual puede originar descendientes de un solo sexo. También puede originar plantas estériles, pero las plantas con genes que favorezcan la producción de descendientes fértiles tienden a ser más exitosas.

Cuando se tienen en cuenta los efectos nocivos de la autofertilización en las hermafroditas, se debe esperar un descenso gradual del número de plantas de esta clase. Como consecuencia, se trasmitirán menos cromosomas con ambas versiones de fertilidad y aumentará la frecuencia de individuos de un solo sexo.

Scitech News

SERA MAS PEQUEÑO EL CEREBRO HUMANO EN EL FUTURO?

lpiedra — 02-10-2008 GTM 1 @ 21:14

SERA MAS PEQUEÑO EL CEREBRO HUMANO EN EL FUTURO?

La velocidad a la que reaccionamos en situaciones amenazantes puede tener implicaciones de vida o muerte. En el pasado más primitivo, podía significar escapar de un depredador. Hoy puede significar desviarse para evitar un choque frontal contra un automóvil.

Foto: Bristol U.
En los últimos años, se ha venido pensando que los mamíferos tienen en sus cerebros dos sistemas de toma de decisiones que operan a velocidades diferentes para enfrentarse con situaciones diferentes. La nueva investigación de la Universidad de Bristol apoya esta teoría, y ha mostrado que las presiones evolutivas para desarrollar habilidades fuera del alcance de la parte más antigua, más rápida pero menos exacta del cerebro, condujeron al desarrollo más reciente de la corteza, de más lenta acción pero más precisa, existente en los humanos y los animales superiores.

Probablemente el cerebro subcortical en los humanos se utiliza en la toma de decisiones. Sin embargo, el examen por fMRI revela ahora que parte de la corteza exterior (que se desarrolló más recientemente en nuestro pasado evolutivo) también se utiliza en la toma de decisiones.

¿Por qué el cerebro necesita estas dos áreas de toma de decisiones? ¿Qué beneficios aporta al respecto la nueva corteza? Después de todo, ese componente adicional del cerebro significa portar un peso extra y también un consumo extra de energía. Además, el arcaico sistema subcortical, ¿no resulta ahora un sistema redundante innecesario? En ese caso, ¿podemos esperar que se atrofie en los humanos futuros y de ese modo sus cerebros sean más pequeños?

Para responder a estas preguntas, Pete Trimmer, autor principal del estudio, preparó modelos teóricos que representan los dos sistemas. Para la confección de esos modelos, se asumió que el sistema subcortical actúa muy rápido pero con poca precisión, en tanto que la corteza permite recoger mucha información antes de tomar una decisión informada y es por consiguiente más lenta.

Los resultados de las simulaciones con ambos modelos demostraron que cuando el nivel de la amenaza es alto, como el riesgo de ser atacado por un animal peligroso, es muy útil tener un sistema de acción rápida aunque sea inexacto. Pero al enfrentarse a situaciones nuevas o muy poco frecuentes, o en situaciones complejas con muchas señales contradictorias como es el caso de las interacciones sociales, el sistema cortical es más utilizado que el sistema subcortical.

Cuando nuestro estilo de vida se hizo más complejo, el beneficio de recoger la información antes de tomar una decisión ejerció una presión evolutiva en el antiguo cerebro. Esto pudo haber llevado al rápido desarrollo de la corteza en los mamíferos.

En definitiva, si los humanos de las futuras generaciones continúan viviendo en un mundo peligroso, con animales salvajes o automóviles de rápido desplazamiento, todavía habrá un beneficio evolutivo en mantener el sistema subcortical y es improbable que se atrofie.

La ética del despilfarro

lpiedra — 01-10-2008 GTM 1 @ 20:33

Por Antonio Muñoz Molina

lunes, 29 de septiembre de 2008
En Estados Unidos cualquier noción de austeridad desapareció al final de la Gran Depresión, borrada por la prosperidad formidable del país, y siempre está en marcha y a todo meter o la calefacción o el aire acondicionado.

Lo más triste del colapso ambiental que vamos a legar sin remedio a nuestros descendientes es que no habrá sido causado por la necesidad, sino por el despilfarro y el capricho. Lo pienso al quedarme helado casi instantáneamente en un vagón del metro de Nueva York, donde un chorro polar de aire acondicionado me ha hecho tiritar unos momentos después de creer que me derretía en el sofoco del andén. El clima de Nueva York tiene fama de extremo, de fríos árticos y calores irrespirables, pero las temperaturas más difíciles de soportar no son las que uno desafía en la calle, sino las que encuentra en los lugares cerrados, en el interior de un coche, en un apartamento o en una sala de cine. En Estados Unidos cualquier noción de austeridad desapareció con el final de la Gran Depresión, borrada por la prosperidad formidable que ha venido durando desde los años de la posguerra. Las estadísticas dicen que el 40% de la energía del mundo se consume en los Estados Unidos, y aunque las cifras siempre son abstractas sólo es necesario pasar unos días en el país para quedarse abrumado por una escala de despilfarro que yo no he visto en ningún país europeo, ni siquiera en la atolondrada España. La intemperie de un día ventoso de enero en Nueva York puede ser mortífera, pero siempre será más soportable que el calor de la calefacción en el interior de una casa. En una gran parte de los edificios las calefacciones centrales las alimentan anticuadas calderas de gasóleo que por algún motivo no pueden ser reguladas. El calor es tan fuerte que en muchos casos salta de manera automática el aire acondicionado. En mi casa utilizamos el procedimiento más artesanal de dejar abiertas las ventanas, porque de otro modo anda uno mareado todo el día, y se despierta empapado de sudor en mitad de la noche.

El frío de enero se aprende a combatir en la calle forrándose uno de calzoncillos largos, leotardos, gorros, guantes, calcetines de lana. Contra el frío de los aires acondicionados no hay remedio ninguno. Una vez yo me subí en un autobús una tarde de agosto y tuve que bajarme en la siguiente parada asustado por la posibilidad de atrapar una pulmonía. Y lo más curioso de todo es que en América nadie parece concebir que haya periodos de transición a lo largo del año en los que no sea imprescindible una regulación artificial de la temperatura: o está en marcha la calefacción o el aire acondicionado, a no ser que, como apunté más arriba, funcionen las dos, consumiendo alegremente electricidad y petróleo; una electricidad más sucia que el humo de los coches, porque procede de centrales alimentadas de carbón, de una tecnología obsoleta, adecuada a los intereses de las grandes corporaciones eléctricas y mineras que subvencionaron generosamente las campañas del presidente Bush y de un número notable de congresistas y senadores, asegurándose así de que no se aprobarían leyes exigiendo mínimos controles.

En Estados Unidos se puede ser ecologista y practicar el despilfarro energético con la misma tranquilidad con que un paleto republicano conduce su camioneta Hummer gastando más gasolina que en los años setenta. En Starbucks se ve a personas de aire alternativo que se llevan su café en un recipiente de papel tan reciclado como las servilletas. Pero para ir a comprar ese café con la conciencia tranquila y hasta con cierta satisfacción de practicar el comercio justo, el cliente de Starbucks muchas veces recorre kilómetros en su coche, llevando el aire acondicionado a una temperatura tan baja como la que encontrará en el local, y dejando tras de sí un rastro de residuos que se habría ahorrado tomándose la simple molestia de hacerse el café en casa y beberlo en una taza de porcelana, quizás dejando las ventanas de la cocina entornadas para disfrutar del fresquito matinal. En los Starbucks, por cierto, se venden botellas de medio litro de un agua sugestivamente bautizada Ethos, que le permiten a uno aliviar la sed, sentirse moderno y a la vez colaborador en una causa justa, porque con esas botellas se ayuda a financiar proyectos de suministro de agua potable en el Tercer Mundo. Pero son botellas tan grandes que uno acaba comprando más agua de la que necesitaba, y por lo tanto despilfarrándola, y el plástico con el que están hechas tendrá una duración aproximada de quinientos años, por no hablar del gasto de electricidad necesario para mantenerlas tan refrigeradas que la garganta le dolerá a uno al primer trago. ¿No sería más ecologista llevar uno su vaso o su botella y llenarlos de agua del grifo, que en ningún caso será más tóxica que el agua embotellada?

El New York Times informaba el otro día, no sin cierto asombro, de esa tarjeta que en los hoteles europeos permite que la corriente eléctrica se apague en una habitación cuando el cliente la abandona. Parece que en América hay hoteleros concienciados, o al menos ahorradores, que planean adoptar esa innovación, pero las resistencias son muchas: a la gente le gusta volver a su habitación y encontrar las luces encendidas y el aire acondicionado en marcha. ¿Quién está dispuesto a tolerar la incomodidad de que pasen unos minutos antes de que la habitación tenga una temperatura de interior de frigorífico? A nuestros nietos no les hará mucha gracia la pregunta.

Diferencias de sexos y evolución

lpiedra — 11-08-2008 GTM 1 @ 21:07

ENCUENTRAN UNA "FIRMA" EVOLUTIVAMENTE PRESERVADA EN EL CEREBRO DE LOS PRIMATES
viernes, 08 de agosto de 2008 09:21
Unos investigadores de las universidades de Uppsala y de Chicago, y del Instituto Karolinska, han determinado que existen cientos de diferencias biológicas entre los sexos en lo referente a la expresión de genes en la corteza cerebral de los seres humanos y de otros primates.

Este hallazgo muestra que algunas de esas diferencias surgieron hace mucho tiempo, y que han sido preservadas a lo largo de la evolución de los primates. Estas diferencias conservadas hasta nuestros días constituyen una clara firma de las diferencias entre sexos en el cerebro.

Diferencias de género más obvias han sido preservadas a través de la evolución de los primates; por ejemplo el promedio de tamaño y de peso corporal, además de, por supuesto, la estructura de los genitales. Este nuevo estudio se ha centrado en la expresión genética en la corteza cerebral, el área del cerebro involucrada en procesos complejos como la memoria, la atención, el pensamiento y el lenguaje, en humanos y en otros primates.

Los investigadores midieron la expresión de los genes en los cerebros de primates, machos y hembras, de tres especies: humanos, macacos y monos titíes. Para medir la actividad de genes específicos, se hibridaron los productos de los genes (ARN) obtenidos del cerebro de cada animal, en micromatrices que contenían miles de clones de ADN que codificaban a miles de genes.

Los autores también investigaron las diferencias existentes entre las secuencias de ADN de unos primates con respecto a las de otros, en busca de genes que mostraran diferentes niveles de expresión entre los sexos.

El conocimiento sobre las diferencias de género es importante por muchas razones. Por ejemplo, esta información puede ser utilizada en el futuro para calcular dosis de medicamentos, así como para otros tratamientos de enfermedades o de lesiones cerebrales, tal como señala Elena Jazin.

El estudio, tal como matiza Bjorn Reinius, no determina si estas diferencias en la expresión de los genes entre ambos sexos son funcionalmente significativas. Tales preguntas deberán ser respondidas en estudios futuros.

PLoS

El olfato

lpiedra — 24-06-2008 GTM 1 @ 19:35

Nuestra forma de detectar, identificar y responder ante los olores se ha vuelto un poco más comprensible después de que un equipo de investigación de la Universidad de Boston ha combinado mediciones de la percepción de olores con escaneos de actividad cerebral en ratas despiertas y activas para esclarecer cómo son inicialmente procesados y, después, percibidos por el cerebro.

El sentido del olfato comienza cuando inhalamos u olfateamos un olor y permitimos que sus moléculas lleguen a las células receptoras en la nariz, las cuales luego envían la información al bulbo olfatorio del cerebro. La reciente investigación, dirigida por Matt Wachowiak, en el Departamento de Biología de la Universidad de Boston, demuestra que, una vez recibida esta información, el cerebro puede responder a los olores más rápido de lo que se creía. Y, asombrosamente, el reconocimiento del olor puede completarse incluso antes de que se forme una "imagen" completa del mismo en el cerebro.

Ya se sabe desde hace algún tiempo que algunos animales, incluidos los humanos, podemos discriminar un olor de otro en unos doscientos milisegundos, pero nadie se había fijado en lo que el cerebro hace en ese periodo. "Para nuestra sorpresa, el proceso de respuesta del cerebro, de 50 a 70 milisegundos para identificar un olor, es mucho más rápido de lo que creíamos. La parte más lenta es la llegada de la información de la nariz al cerebro", explica Wachowiak.

La investigación de Wachowiak y su equipo contribuye al avance en uno de los principales campos de estudio de la neurociencia, que es comprender cómo el cerebro codifica y procesa la información. En su trabajo, el equipo se basó en el hecho de que las ratas responden de forma natural ante estímulos diferentes, incluidos olores nuevos, con un comportamiento de exploración olfativa característico. Presentaron distintos olores a las ratas y utilizaron su respuesta olfativa para calibrar el tiempo exacto en el que los animales los percibían.

Con la ayuda de un desarrollo técnico imprescindible, el equipo también logró obtener imágenes de la actividad neuronal del cerebro de las ratas mientras la percepción del olor tenía lugar, lo cual permitió a los científicos ver literalmente lo que el cerebro estaba oliendo.

Este estudio es uno de los primeros que obtiene imágenes de la actividad cerebral en roedores activos que llevan a cabo una tarea sensorial. La toma de imágenes del cerebro de un animal despierto y activo es una forma ideal para relacionar la actividad neurológica con el comportamiento.

Boston U.

cableado nervioso

lpiedra — 24-06-2008 GTM 1 @ 19:19

El simple acto de caminar ya es un increíble logro de la naturaleza. Sólo para evitar que nos desplomemos al andar, los circuitos neuromusculares que controlan todos los movimientos corporales dependen de la retroalimentación sensorial constante proveniente de la periferia para afinar con la debida precisión sus órdenes a cientos de músculos.

Salk Institute for Biological Studie

Sin embargo, aún es un misterio cómo exactamente, durante el desarrollo del embrión, las neuronas sensoriales y motoras son incorporadas en vías muy bien coordinadas sin que se mezclen entre sí. En un estudio, unos científicos del Instituto Salk para Estudios Biológicos han encontrado que la constante "conversación" que sostienen las neuronas sensoriales y motoras durante su crecimiento las mantiene en coordinación.

Los músculos esqueléticos están constituidos por miles de fibras musculares, cada una controlada por una neurona motora en la médula espinal, que se conecta a fibras musculares individuales y retransmite señales provenientes del cerebro. Los receptores sensoriales, que se localizan en la mayoría de los músculos, al igual que los receptores de temperatura, presión y dolor, envían información hacia el sistema nervioso central.

"Si miramos a una sección transversal de un nódulo nervioso veremos que en realidad es un manojo de "cables". Algunos cables están enviando señales provenientes de la médula espinal, y otros están enviando señales hacia la misma", explica Samuel Pfaff, profesor en el Laboratorio de Expresión de Genes, quien junto a Till Marquardt (que ahora dirige un grupo en el Instituto Europeo de Neurociencia en Gotinga) dirigió el estudio. "Los nervios sensoriales y motores no son diferentes a una autopista con el tráfico en doble sentido, manteniéndose cada vehículo disciplinadamente en su senda".

En los experimentos, los investigadores probaron a desactivar las "señales de tráfico" para ver qué sucedía, y constataron que el crecimiento de los "cables" era caótico, con unos invadiendo el carril de otros, e incluso girando 180 grados.

Los resultados del estudio subrayan que cualquier intento artificial de regenerar tejido nervioso después de una lesión severa de médula espinal debe tener en cuenta esta peligrosa tendencia al crecimiento caótico, y que la desactivación de los frenos que impiden el desarrollo puede acarrear graves problemas, incluyendo dolor severo.